Artículos de la categoría: ‘Editorial’
A los amigos del terror
La indignación frente a las imágenes propaladas -la semana pasada- sobre un grupo de amigos del terror paseándose y arengando en la decana han generado un inmenso sentimiento de rechazo; y no es para menos. Partiendo por aceptar que un espacio de la libertad de todo individuo es poderse expresar, equivocado o no, al resto nos queda expresarnos claramente y recordárles, a los que usan el terror como medio, que existimos aquellos que deseamos vivir en paz. Es una verdad de perrogrullo sostener que la realidad puede, finalmente, ser estirada y manipulada a conveniencia del observador. Pero al final, no hay quien niegue que la jauría terrorista inició el ejercicio de la fuerza: matando, destruyendo a diestra y siniestra, sin importar detalles como raza, credo, nivel socio-económico o posición ideológica. Son los terroristas los que abandondaron, en forma primera, el espacio de las soluciones pacíficas y las sustituyeron por soluciones violentas.
Redimiendo a Rothbard
En 1963 el economista Murray Rothbard planteó –en su obra La Gran Depresión de America- que la recesión de 1929 se transformó en una colosal depresión debido a las medidas intervencionistas implementadas por la administración de Hoover. En efecto, un análisis minucioso de la historia de las recesiones encuentra ausencia de intervención por parte de los gobiernos hasta 1929 (en realidad, hasta 1925; es justamente por la intervención en 1925 que se desarrolla luego la depresión del ’29); las recesiones, al menos desde que se lleva referencias sobre las mismas, mostraban un patrón de recurrencia cada 3 o 4 años, en los cuales la actividad económica se contraía –en ocasiones severamente- seguida por un ajuste en los costes asociados a la misma –tanto de bienes y servicios, como de sueldos y salarios-.
El nudo gordiano
Lo que empezó a reflejar la crisis griega se ha trasladado al plano global: los países se han endeudado a niveles donde la capacidad de pago se encuentra severamente cuestionada. Grecia, efectivamente, debe 122% de su Producto Bruto Interno (PBI); empero, no es el país con mayor exposición. Japón, que hasta ahora pasa medio desapercibido por la prensa, tiene un ratio deuda/PBI ligeramente mayor al 200%. Por otro lado, existen economías cuasi-incuestionables, como la alemana (80%), inglesa (77%) y norteamericana (60%), que se encuentran en una situación riesgosa.
Entre el populismo y la modernidad
Cada vez se hace más notoria la polarización ideológica en la que se enfrasca América Latina. Debiéramos tal vez decir “se enfrascó”; sin embargo, aún quedan algunas interrogantes por descubrir. Por un lado, observamos –día a día- el avance del populismo mas primitivo en los planes del dictador venezolano Hugo Chávez y sus acólitos.
El Rey desnudo
Diversos analistas sostienen que el drama europeo se centra en la iliquidez, sumado a una irresponsable política fiscal. Todo ello es cierto; no obstante, esos son los efectos, no las causas. En un análisis minucioso, podemos observar que el apuro es aún más complejo.
Europa, desde la postguerra, creció a tasas significativas hasta 1995 (5,5% en el periodo 1950 – 1973 y 2,0% en 1973 – 1995), logrando casi empatar la productividad norteamerica (98% de la productividad norteamericana en 1995); desde entonces, la misma se ha rezagado consistentemente (hoy cerca al 85%). Lo relevante para entender la actual crisis es identificar los componentes de dicha divergencia.
La nueva “diplomacia” latinoamericana
En reciente visita a España, la popular Cristina “K” arremetió contra las instituciones judiciales españolas por las acciones emprendidas contra el presunto prevaricador –y en ratos libres, vedette del progresismo internacional- don Baltasar Garzón. Doña Cristina, en un alarde de diplomacia, espetó la siguiente chorrada: “Estamos no sólo preocupados, sino sorprendidos y dolidos”, para luego profundizar que la diligencia se trata de “una regresión en materia de juzgamientos”. Como diría el Gordon Porcel, fino no?
¡Que no salga nadie!
Desde la recuperación del orden democrático -en Noviembre del 2000-, la cofradía de la política peruana –la casta política y la prensa que la examina- nos ha venido cediendo la idea de una supuesta relación entre democracia y decencia –o menores niveles de corrupción, como quieran verlo-. Según la versión de la cofradía dominante, todo lo vivido durante la década de los noventa se basó en la corrupción y el totalitarismo de una dupla perversa.
Historias para sopesar
En las montañas al sur de Tanzania, uno de los países más pobres del mundo, la empresa estatal Morogoro -construida gracias a un préstamo del banco Mundial- estaba destinada a convertirse en la joya industrial del Océano Índico. Fundada en 1970 con la intención de fabricar hasta cuatro millones de pares de zapatos al año, la empresa nunca logró sobrepasar el 4% de su capacidad instalada; un inadecuado diseño de planta, sumado a la ausencia de materiales apropiados, capital humano no tecnificado e incongruentes sistemas de ventilación en un clima tropical hicieron que el proyecto se desmoronara a finales de los ochentas.
Ilusiones económicas
Cuando el economista italiano Amilcare Puviani desarrolló -en 1903- el concepto de “ilusión fiscal”, probablemente nunca imaginó que las quimeras gubernamentales desarrollarían un concepto aún más devastador: la “ilusión monetaria”. En lato, la teoría de Puviani sugiere que cuando los ingresos gubernamentales provienen de fuentes no observadas por los contribuyentes, éstos tienden a minimizar el costo total del estado, permitiéndoles a los políticos expandir el tamaño del mismo.
Economía 3.0
Existe una creencia, casi generalizada, sobre la imperiosa necesidad de salvar los puestos de trabajo industriales; hasta hace no mucho, esa creencia giraba en torno a los puestos de trabajo en el agro. ¿Qué ha cambiado? En corto, la productividad sectorial. En 1780, el 90% de la población de Estados Unidos -uso el ejemplo estadounidense por una sencilla razón: data confiable- trabajaba en el campo; hoy, la población dedicada al agro no excede el 2.5%.
Viabilidad de las reformas en 1980
La semana pasada publicamos un estudio (Ferreira y Garrido, “El Perú que pudo ser”, Diario Correo) contrafactual –una historia alternativa- de la situación actual del Perú de haberse realizado las reformas económicas en 1980, en lugar de 1990. Los resultados fueron impresionantes: el ingreso per cápita sería hoy 106% más alto, 266,075 niños no estarían pasando hambre, 6’149,638 menos de peruanos “pobres” y, lo más indignante, 296,043 niños no hubiesen muerto prematuramente.
La fatal arrogancia del TC
Gracias al fallo del Tribunal Constitucional en el caso Cementos Lima, en el cual restituyen un arancel al 12%, descubrimos un debate pendiente en las reformas político económicas de los noventas. Me refiero, para ir al fundamento, a la adjetivización “social” del modelo economico imperante.
Socavando la Justicia
El dictamen del Tribunal Constitucional (TC) en el caso Cementos Lima es, en lato, un sicotrópico económico. Sobre la sentencia ya muchos se han pronunciado; la gran mayoría, felizmente, en contra del rozno. Empero, quisiera brindar un enfoque distinto que alimente la discusión que esta sentencia y otras emitidas obligan.
Sopesando las alternativas de ADEX
En reciente entrevista, el Presidente de ADEX sostiene tres premisas sobre el sector que dirige: primero, que las exportaciones son “el motor de la economía”; segundo, que en el manejo de la crisis: “lo que se ha promovido son las importaciones, que no generan mano de obra”; finalmente, interrogado sobre el drawback sostiene apenado: “a mitad de año se bajará a 6.5%, pero no entendemos cuáles son las razones”.
Un Perú más libre
La libertad no es poca cosa. Es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra -o de no obrar-, por lo que es responsable de sus actos. No obstante la sobriedad del enunciado, para muchos la misma constituye un peligro, un abierto desafío a los planes que -para el colectivo- ellos tienen en mente. “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”, decía el abogado argentino Mariano Moreno; y es que, sin duda, esa es la alternativa: libertad o servidumbre.

