La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

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Artículos de la categoría: ‘Editorial’

¿Quién se beneficia?

Don David Waisman, Congresista y otrora empresario, ha planteado una demanda de inconstitucionalidad contra la firma del TLC Perú-China. En la visión de don David, la industria local –textil, principalmente- se encuentra hostigada frente a la competencia “deselal” del gigante asiático.

Apreciaciones sobre el crecimiento

Durante la semana, nuestro 12% de crecimiento anualizado en el Producto Bruto Interno (PBI) de Junio se constituyó no sólo en portada, sino en tema de amplio debate y opinión. Sin duda, la tasa –de categoría asiática- registrada en medio de un ambiente económico global incierto invita a la reflexión: ¿en qué se sustenta?, ¿es sostenible?, ¿existen riesgos, de mantenerse la misma?

Estado S.A.C.

La actividad empresarial por parte del estado ha estado sujeta a diversas contrariedades, tanto por el lado de los incentivos que enfrentan quienes administran la misma como por los efectos que dicha actividad generan en el entorno competitivo nacional. No obstante lo que en teoría pudiese o no implicar, lo cierto es que el estado –tanto en el Perú como a nivel mundial- ha jugado dicho rol en recurrentes oportunidades, sea por un clamor de necesidad “estratégica” como por razones de mercado; los resultados, por supuesto, validaron la teoría.

¿Existe un “modelo” económico?

Una de las grandes deformaciones en el debate ideológico actual se basa en el indiscriminado uso del término “modelo”, el cual supone los “conjuntos de procesos sociales y de producción dictaminados por el Estado que buscan asegurar la mejor relación posible entre las empresas y las economías domésticas, los principales participantes de la actividad económica”. Por modelo nos referimos, entonces, a las características más resaltantes que describen el ambiente económico y político establecido por un gobierno. Y aunque el uso del término facilita la transmisión de ideas, también presenta problemas que valen la pena ponderar.

¿Queremos un Perú desarrollado?

Haciendo un balance multitemático, el actual gobierno deja un país económicamente sólido en medio de una de las más virulentas crisis financieras mundiales, cautivando así a inversionistas globales que nos ven potencialmente como un hub regional. Latinoamérica, por cierto, no es –en estricto- un espacio atractivo: salvo contadas excepciones, es vista como inestable e irresponsable, por lo que nuestros avances destacan por partida doble. Al interior de nuestras fronteras, diversos grupos confabularon -los últimos cuatro años- con el fin de escalar los problemas sociales al punto de la insostenibilidad del gobierno, poniendo irresponsablemente en riesgo todo lo avanzado.

Las raíces del terrorismo

Los recientes acontecimientos alrededor del criminal fenómeno terrorista en nuestro país han resucitado en cierta ala del progresismo local la letanía de la pobreza y desigualdad socioeconómica como factores primordiales detrás del desencadenamiento de la barbarie. Es decir, según ésta versión, los orígenes del terrorismo en el Perú se remontan a la inequitativa distribución de la riqueza.

Entre escenarios

Terminada la fiebre mundialista, la realidad económica vuelve a ser noticia en los titulares extranjeros. Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó sus revisiones respecto al crecimiento esperado para el 2010 y 2011; según el Fondo, el crecimiento mundial del presente año será 4,5%, cayendo un cuarto de punto (0,25%) en el próximo año. Casi todas las instituciones proyectan un 2011 con menor actividad económica producto de dos variables: la primera es el retorno de los inventarios a niveles “normales”; la segunda es el retiro de los estímulos implementados a nivel global.

En defensa del exitoso

Recientemente, Guillermo Giacosa equiparaba –suponemos, en el plano moral- a aquellos que se esfuerzan por crear riqueza con narcotraficantes y pedófilos. Esta denigración de quienes buscan mejorar su calidad de vida con creatividad y esfuerzo, muy común en estos lares, demuestra no sólo un desconocimiento palmario de los requisitos detrás de la creación de riqueza sino, además, de quienes componen ese segmento demográfico.

A los amigos del terror

La indignación frente a las imágenes propaladas -la semana pasada- sobre un grupo de amigos del terror paseándose y arengando en la decana han generado un inmenso sentimiento de rechazo; y no es para menos. Partiendo por aceptar que un espacio de la libertad de todo individuo es poderse expresar, equivocado o no, al resto nos queda expresarnos claramente y recordárles, a los que usan el terror como medio, que existimos aquellos que deseamos vivir en paz. Es una verdad de perrogrullo sostener que la realidad puede, finalmente, ser estirada y manipulada a conveniencia del observador. Pero al final, no hay quien niegue que la jauría terrorista inició el ejercicio de la fuerza: matando, destruyendo a diestra y siniestra, sin importar detalles como raza, credo, nivel socio-económico o posición ideológica. Son los terroristas los que abandondaron, en forma primera, el espacio de las soluciones pacíficas y las sustituyeron por soluciones violentas.

Redimiendo a Rothbard

En 1963 el economista Murray Rothbard planteó –en su obra La Gran Depresión de America- que la recesión de 1929 se transformó en una colosal depresión debido a las medidas intervencionistas implementadas por la administración de Hoover. En efecto, un análisis minucioso de la historia de las recesiones encuentra ausencia de intervención por parte de los gobiernos hasta 1929 (en realidad, hasta 1925; es justamente por la intervención en 1925 que se desarrolla luego la depresión del ’29); las recesiones, al menos desde que se lleva referencias sobre las mismas, mostraban un patrón de recurrencia cada 3 o 4 años, en los cuales la actividad económica se contraía –en ocasiones severamente- seguida por un ajuste en los costes asociados a la misma –tanto de bienes y servicios, como de sueldos y salarios-.

El nudo gordiano

Lo que empezó a reflejar la crisis griega se ha trasladado al plano global: los países se han endeudado a niveles donde la capacidad de pago se encuentra severamente cuestionada. Grecia, efectivamente, debe 122% de su Producto Bruto Interno (PBI); empero, no es el país con mayor exposición. Japón, que hasta ahora pasa medio desapercibido por la prensa, tiene un ratio deuda/PBI ligeramente mayor al 200%. Por otro lado, existen economías cuasi-incuestionables, como la alemana (80%), inglesa (77%) y norteamericana (60%), que se encuentran en una situación riesgosa.

Entre el populismo y la modernidad

Cada vez se hace más notoria la polarización ideológica en la que se enfrasca América Latina. Debiéramos tal vez decir “se enfrascó”; sin embargo, aún quedan algunas interrogantes por descubrir. Por un lado, observamos –día a día- el avance del populismo mas primitivo en los planes del dictador venezolano Hugo Chávez y sus acólitos.

El Rey desnudo

Diversos analistas sostienen que el drama europeo se centra en la iliquidez, sumado a una irresponsable política fiscal. Todo ello es cierto; no obstante, esos son los efectos, no las causas. En un análisis minucioso, podemos observar que el apuro es aún más complejo.

Europa, desde la postguerra, creció a tasas significativas hasta 1995 (5,5% en el periodo 1950 – 1973 y 2,0% en 1973 – 1995), logrando casi empatar la productividad norteamerica (98% de la productividad norteamericana en 1995); desde entonces, la misma se ha rezagado consistentemente (hoy cerca al 85%). Lo relevante para entender la actual crisis es identificar los componentes de dicha divergencia.

La nueva “diplomacia” latinoamericana

En reciente visita a España, la popular Cristina “K” arremetió contra las instituciones judiciales españolas por las acciones emprendidas contra el presunto prevaricador –y en ratos libres, vedette del progresismo internacional- don Baltasar Garzón. Doña Cristina, en un alarde de diplomacia, espetó la siguiente chorrada: “Estamos no sólo preocupados, sino sorprendidos y dolidos”, para luego profundizar que la diligencia se trata de “una regresión en materia de juzgamientos”. Como diría el Gordon Porcel, fino no?

¡Que no salga nadie!

Desde la recuperación del orden democrático -en Noviembre del 2000-, la cofradía de la política peruana –la casta política y la prensa que la examina- nos ha venido cediendo la idea de una supuesta relación entre democracia y decencia –o menores niveles de corrupción, como quieran verlo-. Según la versión de la cofradía dominante, todo lo vivido durante la década de los noventa se basó en la corrupción y el totalitarismo de una dupla perversa.

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