La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

Zona de descargas

Redimiendo a Rothbard

http://www.institutoaccion.com/2010/06/18/redimiendo-a-rothbard/

En 1963 el economista Murray Rothbard planteó –en su obra La Gran Depresión de America- que la recesión de 1929 se transformó en una colosal depresión debido a las medidas intervencionistas implementadas por la administración de Hoover. En efecto, un análisis minucioso de la historia de las recesiones encuentra ausencia de intervención por parte de los gobiernos hasta 1929 (en realidad, hasta 1925; es justamente por la intervención en 1925 que se desarrolla luego la depresión del ’29); las recesiones, al menos desde que se lleva referencias sobre las mismas, mostraban un patrón de recurrencia cada 3 o 4 años, en los cuales la actividad económica se contraía –en ocasiones severamente- seguida por un ajuste en los costes asociados a la misma –tanto de bienes y servicios, como de sueldos y salarios-.

Si no podemos identificar las causas de un evento, difícilmente podremos articular soluciones confiables para el mismo. Rothbard, en su tratado, identifica –a diferencia del consenso general de la actual academia- a la intervención gubernamental en la prolongación de la depresión: debido a una expansión artificial del crédito –y la consiguiente emisión monetaria que la respalda- los empresarios, masivamente, yerran en sus proyecciones comerciales, dando paso a malas inversiones (“malinversiones” en lenguaje de la Escuela Austriaca); de ahí es cuestión de tiempo para que la burbuja exhiba la falta de recursos que soporten las futuras obligaciones, los bancos empiecen a restringir el crédito por temor al no-pago y la economía se contraiga súbitamente hasta el colapso generalizado.

A diferencia de las crisis precedentes a la de 1929, la administración Hoover emprendió programas públicos de obras, incrementó los impuestos, introdujeron la ley Smoot-Hawley (la cual cargaba a más de 20,000 productos con tarifas) y consiguieron convencer a los empresarios en mantener los salarios promedio estables durante la crisis. Lo que había empezado como una recesión pronto se convirtió en un desastre generalizado; en palabras del economista Ohanian de la UCLA “la recesión fue tres veces peor de lo que hubiera sido, gracias a Hoover”.

La hipótesis de Rothbard ha sido corroborada repetidamente; no obstante, y respecto a la actual crisis, reflexionemos en lo siguiente: acabado el arsenal monetario (las tasas ya se encuentran cerca del 0%), sin capacidad de asumir mayores deudas (por el endeudamiento ya contraído, la incapacidad de pago futuro ceteris paribus y la ausencia de prestamistas), y con presiones inflacionarias por doquier, ¿qué solución implementarán los estatistas? Probablemente, matar a las gallinas –léase, subir todo tipo de impuestos; y tal como en 1929, la crisis, que pudo durar el promedio de 16 meses, bien podría durar una década.