El Perú de Arana
El cura Arana nos ha regalado un road-show mediático -inexplicable dado su peso electoral si no fuera por la ayuda de la progresía- esta semana, y cualquier duda anticipada ha quedado debidamente aclarada: Arana tiene toda la intención de confundir al elector con palabras grandilocuentes y poses de mártir alborotado; felizmente, al menos por esta vez, ya conocemos este ritmo y son.
La cháchara de Arana no es, como él pretende hacer creer, diferente u original. Lo suyo es una mezcla -muy básica- de lo peor del dictador Velasco, del padre Gutiérrez y de los verdes europeos. O sea, que los pobres son pobres por culpa de la opresión imperialista, que el modelo neoliberal sólo beneficia a los ricos, que el “modelo primario-exportador” no ayuda a crear trabajo, y un largo etcétera que sigue el patrón típico del gimoteo izquierdista local. Nada nuevo bajo el sol.
En la página web de su movimiento, para mayor referencia, podemos constatar el tinte de su filosofía política. Es, sin lugar a dudas, un breve panfleto político escrito por alguien que, o bien quiere sorprender al resto vendiéndose como la única escapatoria al sistema imperante, o bien cree que a nuestro electorado le atraen las palabras y argumentos pomposos aun cuando los mismos no dicen, finalmente, nada.
Y esa, conjeturo, será la razón por la cual Arana no pasará de un magro dígito en la contienda electoral. No ofrece, en términos estratégicos, ninguna proposición de valor para sus electores. Más allá de lo errado de su análisis sobre la problemática nacional, su discurso no se diferencia del de la izquierda tradicional, salvo por el tole-tole ambientalista que aún no cala en la masa popular. Es decir, si a Javier Diez Canseco o a Susana Villarán se les ocurriera introducir un par de líneas del rollo ambientalista, a Arana lo dejan sin discurso ipso facto. Y, disculpen mi escepticismo, dudo que dicha “yapa” convierta el 0.5% y 0.3% de las elecciones pasadas en el 25% que se requiere para pasar a la segunda vuelta.
Arana cree que la tendencia regional de virar a la izquierda lo pone a él como favorito a priori; esa lógica obvia lo evidente: el discurso estatista, pro derechos humanos y “justiciero” de Arana -puesto en práctica desde los sesenta hasta los ochenta- ya no toca las fibras del peruano actual, y los resultados del mismo (en comparación del modelo actual) no dejan dudas sobre cuál es más beneficioso.
La izquierda puede, por ello, colgar el cartel de nuevo: “Se busca candidato”
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November 2nd, 2009 at 19:36
Desde que se masifico el tema de los partidos politicos y las cantidaturas presidenciales cualquier “leguleyo”, puede tener pretenciones electoreras y lamentablemente a nuestros pobres compatriotas le puedes vender esperanzas muy facilmente, cualquiera sirve y hemos tenido de todo chinitos, cholitos, soldaditos, jovenes con aires revolucionarios, ancianos oligarquicas, todos sirven. en ese nuestro gran pais rico y pobre a la vez, como dije cuando de vender esperanzas se trata.
Saludos
Juan