Un panda en Nueva York
La Crisis Financiera Global (CFG), además de los ejercicios de acrobacia monetaria que representa para los diferentes gobiernos del orbe, sin duda supone un reajuste en las escalas de las distintas economías. Estados Unidos, otrora superpotencia indiscutible de la maquinaria del crecimiento, hoy se esfuerza por retornar a terrenos positivos -se estima entre 3% y 4% de crecimiento para el segundo semestre, luego de cuatro trimestres seguidos de decrecimiento-; las economías europeas sortean de manera mixta la debacle, así como Europa Central y América Latina. China, sin embargo, que representa 11% del Producto Bruto Mundial, espera crecer a tasas superiores al 8%, con lo cual cabe preguntarse ¿hacia dónde apunta el equilibrio económico global?
Diversas variables y acciones apuntan a que China se convierta, más temprano que tarde, en un contrapeso poderoso de la hegemonía económica norteamericana. Con una moneda subvaluada en 48% -según el último Big Mac Index de The Economist-, una masa de trabajadores y empresarios alineados a un programa de capitalismo promovido por el Estado, y una economía dirigida a retomar una antigua posición de dominio económico -en 1600, China representaba cerca del 30% del PBI mundial-, China se perfila a convertirse en el motor del desarrollo y el crecimiento global en los años venideros.
Por ello, resulta tanto errado como ilusorio las medidas proteccionistas implantadas recientemente por el gobierno norteamericano frente a la importación de neumáticos provenientes de la China. Errada, porque con ello los EE.UU. rompen la promesa -reafirmada en abril del presente año frente a los líderes del G20- de no aplicar medidas proteccionistas como política frente a la CFG. Ilusa, porque más allá de la miopía del gobierno demócrata norteamericano, China no sólo es el principal acreedor de deuda norteamericana, sino además un socio estratégico del consumidor estadounidense, dado su rol en la producción de bienes de consumo para dicho mercado. De hecho, y según el Índice de Compras Manufactureras en China -realizado por el banco HSBC-, China ya se encuentra nuevamente en una etapa de expansión productiva, con lo cual dichas medidas proteccionistas no llegan ni a raspar el potencial comercial de los “pandas”.
Según datos de la CIA, China ya representa cerca del 60% del PBI estadounidense, y en promedio crece un 7% adicional a los norteamericanos; si los Estados Unidos no buscan mejorar sus capacidades productivas, van a terminar sirviendo de parque de diversiones a los acaudalados turistas chinos.

