La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

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Democracia sin demócratas

Monday, July 27th, 2009

La democracia se está jugando sus minutos más importantes, no sólo a nivel local sino también internacional. La velocidad en la que se desencadenan los elementos en aquellas situaciones donde es tan notoria esta verdad sea, tal vez, la culpable de la candidez con la que algunos analistas locales describen los hechos. Empero, si algún organismo debía servir para aclarar todo tipo de dudas, era -sin duda- la OEA, a través de la Carta Democrática Interamericana, documento firmado en nuestra capital en setiembre del 2001. El papel, que todo lo aguanta, ha terminado sirviendo a la más penosa forma de violación social: aquella que se da cuando los miembros confían plenamente en los beneficios de su existencia.

Dos casos que vienen directamente a colación: Honduras y Perú. En el primero, la Constitución hondureña finiquita, sin medias tintas, cualquier treta o jugarreta que vulnere -o intente vulnerar- la transferencia del poder. El Artículo 239 dice, a la letra: “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”. Es decir, Manuel Zelaya -quien ahora llama a una “guerra civil” en su país- se autoinhabilitó al proponer la cuarta ánfora. Lo que debió ocurrir fue una destitución conforme a ley, y no esa figura de la expatriación trasnochada.

Y la OEA, desatendiendo el Artículo 3 de la Carta Democrática, le hace el juego a quienes mayores atropellos a la Carta -y a sus pueblos- han cometido. Venezuela, Bolivia y Ecuador, países que han ido expresamente en contra de la misma son, hoy, los abanderados de la Carta. Y para mayor referencia, Cuba -esa dictadura hedionda que tiene ya medio siglo- se sienta en la mesa a despotricar en contra del movimiento “antidemocrático” hondureño. ¡Faltaba más!

Al igual que en el caso de Honduras, la Carta poco ha servido para nosotros, los peruanos. La injerencia de Venezuela y Bolivia en los quehaceres locales es tan evidente como lo es la equiproporción de un cuadrado. La Carta, por supuesto, habla de ello en su introducción: ” respeto del principio de no intervención”. Letra muerta y hedionda, si de prácticas se trata.

Dicen que el peor favor que se le puede hacer a un chiste es explicarlo; bueno, ya la OEA nos ha explicado qué piensa de la palabra “democracia”.

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Hayek versus los expertos en desarrollo

Wednesday, July 22nd, 2009

Instroducción

Esta noche nos encontramos en un momento similar a aquel en que Hayek escribió El camino de servidumbre en 1944. En ese entonces, como ahora, un gran colapso financiero fue visto como el fracaso de la libertad. En realidad, las cosas eran incluso peores en ese entonces para el punto de vista de Hayek. Luego de la Gran Depresión, muchos señalaron el aparente éxito de la industrialización planificada centralmente en la Unión Soviética en superar en rendimiento a los mercados. Como Hayek escribió en 1944, la democracia casi no existía aparte de unas pocas sociedades que hablaban inglés. Aún en EE.UU., las personas indicaban el aparente éxito de la planificación estatal, impuesta desde arriba, para la producción de armas en tiempos de guerra. Bajo estas circunstancias, Hayek sabía que sería caricaturizado como un ideólogo de derecha, aunque sus ideas no encajaban en el rancio debate partidario acerca de los mercados versus el Estado. Él argumentó que el mejor sistema a largo plazo dependía de la creatividad de los individuos ubicados en la base de la pirámide productiva, quienes gozaban tanto de libertad política como económica. De la manera que describiré abajo, Hayek consideró que el Estado y el mercado funcionan mejor cuando son el resultado de desarrollo espontáneo de abajo hacia arriba, con nadie a cargo.

Se requirió de coraje para criticar al control desde arriba hacia abajo luego de las calamidades tenebrosas de la Gran Depresión: aún así la visión de Hayek sería reivindicada por los eventos subsecuentes. ¿Cuántos de nosotros mostraremos un coraje intelectual similar en medio del colapso financiero de hoy?

Los expertos en desarrollo

Hayek no habló de esto en ese momento, pero sus advertencias acerca del avance de la planificación de arriba hacia abajo tal vez fueron más relevantes en el llamado Tercer Mundo. Desafortunadamente el campo de estudio llamado economía de desarrollo nació en el momento en que más se dudó de la libertad individual. Como resultado, los economistas concibieron al desarrollo desde el principio—y aún hoy lo conciben así a un extremo que da susto—como un proceso de arriba hacia abajo conducido por expertos en desarrollo que operan con un cheque en blanco.

Los expertos en desarrollo “de arriba hacia abajo” demostrarían estar equivocados una y otra vez. Aún así la concepción del desarrollo como un proceso de arriba hacia abajo comprobaría ser resistente al fracaso, por razones que también intentaré describir.

En sus principios la idea predominante era la del Gran Empuje. En las décadas de los cuarenta y cincuenta se pensaba que las naciones del Tercer Mundo estaban “atrapadas en la pobreza” ya que ésta generaba un círculo vicioso de excesivo crecimiento de la población, mala salud, analfabetismo, pésima infraestructura y pocos ahorros. La respuesta, de acuerdo a economistas de desarrollo tales como Sir Arthur Lewis, era una inyección gigante de ayuda externa—el “gran empuje”—para pagar inversiones en todas estas áreas de una vez por todas. Se pensó que algunos países eran más difíciles de desarrollar que otros. A principios de la década de los sesenta, el Banco Mundial ridiculizó a un país que carecía de recursos diciendo que era poco probable que este lograra siquiera un éxito modesto en exportar. Al mismo tiempo, el experto en desarrollo Gunnar Myrdal también advirtió acerca de otro país, diciendo que el crecimiento de la población era un “problema explosivo”. El nombre del primer país es Corea del Sur. El segundo es Singapur. Y no es que los expertos en desarrollo siempre fueron pesimistas: El Banco Mundial dijo en 1958 de otra nación que su “potencial se compara favorablemente con aquellos de otros países en el sureste de Asia”. Ese país es Myanmar.

Al igual que con las predicciones acerca de los países, el desempeño de los expertos en desarrollo no mejoró con las predicciones generales. Sir Arthur Lewis y otros tenían un modelo muy particular de cómo la ayuda externa aumenta el crecimiento que nos permite ser precisos acerca de cuánto crecimiento ellos esperaban por una determinada cantidad de ayuda externa. Para un cuarto de los países que han recibido la mayor cantidad de ayuda a lo largo de los últimos cuarenta y cinco años, la predicción era que su ingreso per cápita aumentaría desde alrededor de $500 por persona en 1960 a más de $5.000 por persona hoy. Este aumento de más de 1.000% fue más que superado por unos pocos países que recibieron poca ayuda con niveles de pobreza similares a otros que recibieron ayuda considerable. Tal fue el caso de Corea del Sur, la cual aprovechó las oportunidades en el mercado creadas por el boom global en el comercio internacional luego de la Segunda Guerra Mundial. Ahí quedó la idea de que estas naciones estaban “atrapadas en la pobreza”. Mientras tanto, los países que recibieron mucha ayuda externa no llegaron a los $5.000 por persona; su ingreso hoy todavía es de $500. Hasta ahí llegó la idea del Gran Empuje. Cuando las predicciones de una teoría fracasan, la teoría queda descartada. Qué tragedia que ideas así de fracasadas condenaron a tanta gente a continuar en la pobreza.

¿Es posible el desarrollo planeado?

Hayek no escribió mucho acerca de desarrollo, pero su defensa de los mercados y la crítica a la planificación central fueron muy relevantes para estos debates. En un artículo clásico de 1945, Hayek indicó que ningún planificador central desde arriba podía de alguna manera tener suficiente información para asignar los recursos y provocar el funcionamiento de las fábricas. Un sistema descentralizado, con flujo de información de abajo hacia arriba, permitía que cada individuo utilice su conocimiento de cientos de diminutos factores locales y problemas imprevistos de tal forma que haga que su proyecto funcione y que sus acciones sean coordinadas con otros a través de los precios del mercado—que señalan a todos cuáles productos son abundantes y cuáles escasos.

Lo que Hayek correctamente llamó una “maravilla” era un sistema de abajo hacia arriba que nadie tiene que dirigir o siquiera comprender para que funcione. Como Hayek dijo en 1945: “aquellos que claman por una dirección ‘consciente’. . . no pueden creer que cualquier cosa que haya evolucionado sin diseño (e incluso sin nuestro entendimiento) debería resolver problemas que no deberíamos ser capaces de resolver conscientemente”.

Hubo economistas de desarrollo que entendieron en ese entonces la importancia de la libertad individual en el desarrollo, tales como el economista sudafricano Herbert Frankel y el economista inglés-húngaro P.T. Bauer. Desafortunadamente, hay más recompensas para las malas ideas en la economía del desarrollo que para las buenas. Arthur Lewis y Gunnar Myrdal ambos ganaron un Premio Nóbel. P.T. Bauer fue descalificado como un herético, y el pobre Herbert Frankel fue ignorado y luego olvidado por completo. Yo vengo a hablar aquí ante ustedes orgullosamente aspirando a ser el Herbert Frankel de esta generación.

Esto no es una manera de decir que los economistas de desarrollo no eran capaces de cambiar con los sucesos. En la década de los ochenta, las ideas de libre mercado finalmente empezaron a ganar aceptación entre algunos economistas de desarrollo debido al fracaso de la ayuda externa y al éxito de los tigres asiáticos. Aún así, paradójicamente, estos mismos economistas de desarrollo no renunciaron a su técnica de planificar desde arriba hacia abajo. Solamente recitar las palabras “mercados libres” no lo absuelve a uno de ser un planificador. Como la cita de Hayek acaba de señalar, los mercados evolucionan de abajo hacia arriba sin ningún diseño consciente. Con poco conocimiento de las medidas, la política, o las instituciones locales los burócratas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial impusieron sus propios diseños de transición hacia un mercado libre en África, Latinoamérica y el Medio Oriente en la década de los ochenta y la de los noventa.

Estos intentos se volvieron aún más absurdos con la caída del Muro de Berlín y la imposición de la “terapia de shock” sobre Europa Oriental y la antigua Unión Soviética, en un intento de gran envergadura por parte de los mismos burócratas de convertir en un solo golpe a una economía comunista en una capitalista. Jeffrey Sachs fue el padre intelectual de la terapia del shock. De nuevo, los críticos estuvieron en la minoría. Peter Murrell de la Universidad de Maryland y John McMillan de Stanford indicaron los sorprendentes vacíos de los terapeutas del shock. Como lo resumió McMillan, “si hubiésemos podido planear las reformas, entonces hubiésemos podido planificar la economía”.

En los ochenta y noventa, el crecimiento en el PIB per cápita fue de cero en África, Latinoamérica y el Medio Oriente, y las repúblicas de la antigua Unión Soviética experimentaron una de las peores depresiones en la historia económica. La reacción luego de tal fracaso de estas mal llamadas “reformas de libre mercado”, impuestas por extranjeros, fortalecieron a figuras xenófobas y anti-libertad como Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Robert Mugabe de Zimbabwe y Vladimir Putin de Rusia.

Pero una vez más, estar en lo correcto conseguía poca recompensa: Murrell y McMillan fueron ignorados, mientras que Jeffrey Sachs se convirtió en un célebre economista a pesar del fracaso de la terapia del shock. Jeffrey Sachs consiguió aún más fama por su método de planificación desde arriba hacia abajo cuando redescubrió las ideas fracasadas hace más de 50 años acerca de las naciones atrapadas en la pobreza y el Gran Empuje de ayuda externa en el nuevo milenio. Estas ideas atrajeron a muchos, mientras que la libertad individual volvió a pasar de moda en el desarrollo; Sachs hasta se ganó el apoyo de estrellas de cine. Sachs citaba el apoyo de Hayek a sus ideas, pero desafortunadamente su apoyo no venía de Friedrich Hayek sino de Salma Hayek.

El orden espontáneo y la mente humana

¿Cómo es que el método de arriba hacia abajo todavía domina la economía del desarrollo a pesar de cincuenta años de predicciones fracasadas por parte de los expertos en desarrollo? Hay muchas razones, pero una que yo creo que es particularmente interesante es que nuestros cerebros están hechos para creer en la planificación desde arriba hacia abajo. El filósofo Daniel Denett argumenta que la evolución humana favoreció esa manera “intencional” de pensar. En cuanto a evolución, ver el comportamiento intencional de todos los animales era beneficioso. Cuando veías a un león moverse, podías apartarte si entendías que este pretendía comerte. Cuando veías a un grupo de cavernícolas de la cueva de al lado acercándose a ti con antorchas y bates, podías defenderte más efectivamente si veías a este grupo con una agenda específica, tal como matar a tus hombres y robar tus mujeres. Los cavernícolas que vieron acción intencional en todas partes sobrevivieron. Los que no, murieron.

Así que ahora tal vez podemos entender las aseveraciones de aquellos que le atribuyen el mal a los procesos espontáneos, tales como los manifestantes anti-globalización que dijeron en 2002 que los líderes corporativos se reúnen en “encuentros de alto nivel” para “delinear el camino de la globalización en nombre de las ganancias privadas”. Donde hay desigualdad en las economías de mercado, la gente cree que alguien pretendió empobrecer a las personas más pobres. Donde hay emprendedores que actúan de manera espontánea y de esa manera crean trabajos y al mismo tiempo destruyen otros, los recientemente desempleados muchas veces creen que alguien conspiró para quitarles su trabajo. Con nuestro antepasado cavernícola, es difícil entender que ninguna persona pretende los buenos o los malos resultados. Otro Premio Nóbel, Kenneth Arrow (alguien que, a diferencia de Hayek, no es visto como un ideólogo de derecha), dijo: “La noción de que a través del funcionamiento de un sistema entero los efectos podrían ser muy diferentes y hasta opuestos a las intenciones es seguramente la contribución intelectual más importante que el pensamiento económico ha hecho al entendimiento general de los procesos sociales”.

La idea que el orden espontáneo no está diseñado o pretendido por alguien se ha vuelto mucho más comprensible en nuestros días de lo que era en los tiempos de Hayek. Ahora nos damos cuenta de que cosas tan diversas como el Internet, el lenguaje, la evolución biológica, las redes sociales, e incluso los peatones caminando en una acera sin tocarse son órdenes espontáneos, con nadie a cargo. Ver el absurdo de la planificación central en estas situaciones ilustra cuán espontáneos estos son: ¿Qué tan bien crees que funcionaría tener un planificador central que nos asigne a nuestros amigos y parejas? ¿Qué tan bien crees que funcionaría que el Departamento de Caminar de Manhattan nos de a cada uno, cada mañana, nuestros caminos precisos dentro de la acera para que no nos golpeemos? Pero cuando persiste la manera de pensar de los cavernícolas de ver a los resultados como pretendidos por alguien, incluso los órdenes de abajo hacia arriba y espontáneos tales como los mercados, siempre se favorecerá la acción de arriba hacia abajo e intencional por parte de expertos que tratan de mejorar los resultados.

Hayek intentó contrarrestar este sesgo indicando qué tanta incertidumbre radical hay en la vida económica, la cual no es posible de procesar por un economista viendo las cosas desde arriba. Por ende, se necesita búsquedas descentralizadas e independientes de todo tipo de éxito por parte de individuos altamente informados y motivados. Él lo puede decir mejor que yo:

La interacción de individuos, que poseen diferente conocimiento y diferentes puntos de vista, es lo que constituye la vida del pensamiento. El crecimiento de la razón es un proceso social basado en la existencia de tales diferencias… Sus resultados no pueden ser previstos… No podemos saber qué opiniones asistirán en este crecimiento y cuáles no.

Y

La libertad es esencial para dar lugar a lo imprevisible e impredecible; la queremos porque hemos aprendido a esperar de ella la oportunidad de realizar muchos de nuestros objetivos… Confiamos en los esfuerzos independientes y competitivos de muchos para inducir la existencia de lo que querremos cuando lo veamos.

La manera en que países fueron exitosos en desarrollarse es a menudo encontrando un gran éxito en los mercados de exportación. Es imposible predecir cuál será el gran éxito. Por eso se necesitan los “esfuerzos independientes y competitivos de muchos” a los cuales Hayek se refería. ¿Quién hubiera previsto que las flores de Kenya capturarían 40 por ciento del mercado europeo que provee a aquellos hombres románticos que llevan flores a casa para sus esposas? Podría decirse lo mismo de los trajes de algodón para mujeres fabricados en Fiji (42 por ciento del mercado estadounidense), de los muelles flotantes hechos en Nigeria (84 por ciento del mercado noruego), de los circuitos electrónicos integrados de las Filipinas (71 por ciento del mercado mundial), o de los jets regionales hechos en Brasil (Embraer ahora tiene 22 por ciento del mercado mundial). El éxito más importante en las exportaciones de Egipto, representando 30% del total de sus exportaciones, son cerámicas de baño, de las cuales 93 por ciento van a Italia. ¿Puede usted imaginarse a un experto en desarrollo diciéndole a los egipcios, “¡El secreto es exportar inodoros a Italia!”?

El desarrollo es impredecible

¡Hayek correctamente predijo que el desarrollo sería impredecible! Esto podría sonar contradictorio, pero esta es una hipótesis genuinamente observable, como la predicción de la teoría de mercados eficientes de que nadie puede, año tras año, predecir la bolsa. Las tasas de crecimiento económico satisfacen la hipótesis anteriormente mencionada, no solamente las anécdotas mencionadas antes, pero también en investigaciones realizadas por mí y por otros que han descubierto que el crecimiento económico rápido rara vez persiste. China e India son los que crecen rápido ahora pero eran los que crecían lento en la década de los sesenta y la de los setenta; Brasil y Costa de Marfil crecían rápido en esa época pero han tenido crecimiento bajo desde 1980. El análisis estadístico sugiere que el crecimiento económico rápido en el corto plazo está determinado principalmente por factores transitorios que no pueden ser previstos. Incluso un mercado completamente libre tendrá intervalos variables de alto crecimiento durante períodos en los que los empresarios tienen mucho éxito y de bajo crecimiento cuando hay escasez de éxitos.

De esta manera la diferencia entre los sistemas exitosos de abajo hacia arriba que protegen la libertad individual y los sistemas que restringen la libertad no puede observarse de manera clara en las tasas de crecimiento a lo largo de períodos limitados, o incluso en períodos de hasta una década. Esta dificultad es explotada por los críticos de la libertad, quienes fácilmente pueden citar un ejemplo de un país no libre con crecimiento rápido (China es el actual favorito). De hecho, las tasas de crecimiento son tan volátiles que los expertos pueden comprobar casi cualquier teoría de desarrollo económico con un ejemplo de un país con crecimiento económico alto que también posee una política económica del agrado del experto. Estos argumentos son el equivalente intelectual de un apostador en Las Vegas que le atribuye su racha de buena suerte a las medias que tenía puestas en ese momento, y luego seguirá usando sus cada vez más apestosas medias en un intento fútil de reproducir esa suerte.

La diferencia entre los sistemas libres y no libres aparece en comparaciones a largo plazo, como en el nivel de ingreso per cápita. El hecho relevante acerca del desempeño de China a largo plazo es que su ingreso per cápita todavía está en la posición 122 en el mundo, detrás de Albania, Ecuador, Gabón, Jamaica, y Surinam, y es un décimo de lo que es el de Estados Unidos. Los niveles de ingreso per cápita están fuertemente correlacionados con las medidas de libertad económica y política, y las técnicas estadísticas sugieren que esta correlación es causal: la libertad causa la prosperidad. Corea del Norte ha tenido periodos de alto crecimiento, pero sería difícil descartar el argumento a favor de la libertad por la gran diferencia que existe hoy en ingreso per cápita, salud y nutrición entre los libres coreanos del sur y los esclavizados coreanos del norte.

La libertad individual

El último intento que nosotros los expertos en desarrollo necesitamos para encontrar empleo es que aceptemos que la libertad individual es el mejor sistema, y también decir que se necesitan expertos en desarrollo para diseñar las reglas que permiten la libertad individual. Es cierto que la libertad necesita de las reglas gubernamentales que protejan la propiedad privada, hagan respetar los contratos, prevengan el fraude y el robo, y muchas otras normas de buen comportamiento que hacen posible el trato entre individuos. Pero eso no significa que los expertos necesitan diseñar las reglas gubernamentales desde arriba hacia abajo. El último y posiblemente el más importante descubrimiento de Hayek fue que las reglas gubernamentales en un libre mercado no son diseñadas, evolucionan de abajo hacia arriba. Como lo dijo Hayek: “El valor de la libertad consiste principalmente en la oportunidad para el crecimiento de aquello que no ha sido diseñado, y el funcionamiento beneficioso de una sociedad libre depende en gran parte de la existencia de instituciones creadas libremente”.

¿Cómo crecen las instituciones libremente? Aquí pienso que los economistas han descubierto más cosas desde el tiempo en que Hayek escribió, aunque todavía tenemos mucho que aprender. Ahora tenemos la “teoría de juegos”, la cual puede describir un resultado en el cual cada uno de nosotros está de acuerdo con respetar los derechos de propiedad y contratos de todos los demás. Cualquiera que hace trampa o roba puede ser castigado con el ostracismo social, el cual carga la penalidad adicional de exclusión de contratos lucrativos en el futuro con otras personas. La norma social se estabilizará alrededor del respeto a la libertad individual que trata a los individuos tanto como merecedores de los frutos de su propio esfuerzo así como también responsables de cualquier costo que ellos impongan sobre el resto de nosotros. Desafortunadamente, también hay otro equilibrio. Si la trampa y el robo empiezan a ser aceptados ampliamente como algo normal, y cada individuo espera vivir de todos los demás, entonces tal sociedad puede quedarse estancada en un resultado de desconfianza y puede que no sea capaz de alcanzar la norma de la libertad. De hecho, las diferencias internacionales como respuesta a la pregunta de la Encuesta Mundial de Valores de que si los individuos debieran responsabilizarse por sí mismos (lo más cercano que este cuestionario llegó a la libertad individual) son pistas excelentes para saber qué sociedades de hecho tienen un libre mercado e instituciones democráticas. Por supuesto, se necesita un gobierno que pase leyes para hacer respetar las reglas, pero los buenos gobiernos simplemente formalizan las normas sociales que vienen de abajo y que respetan la libertad, la cual en gran parte causa el respeto a las reglas.

¿Qué explica las diferentes normas sociales en diferentes países? Aquí, francamente, ni Hayek ni los investigadores de hoy han llegado a una respuesta completamente satisfactoria. Probablemente, accidentes históricos importan: Un estudio reciente encuentra más desconfianza en regiones de África donde individuos fueron traicionados y vendidos como esclavos durante los siglos cuando existía ese mercado. Pero Hayek también sugirió que las reglas y normas están en sí sujetas al proceso evolutivo de supervivencia de los más aptos (tal vez el proceso es más lento de lo que quisiéramos). ¡Los individuos en sociedades pobres sin libertad que ven la conexión entre la libertad y la prosperidad van a querer libertad!

Ahora, un rol claro para los expertos en desarrollo: Pueden intentar acelerar el proceso evolutivo convenciendo a los individuos alrededor del mundo de cómo un sistema de abajo hacia arriba funciona a largo plazo cuando la gente valora la libertad individual.

Estos beneficios no son abstractos: Como una porción de las naciones con libertad económica y/o política ha tenido una tendencia constante hacia arriba desde 1970, la tasa global de pobreza se ha reducido por dos tercios. Para el ciudadano de Kenya empleado en exportar flores a Europa y para el egipcio empleado en la exportación de inodoros a Italia, el libre comercio no es una abstracción.

Tenemos ejemplos similares de cómo escapar de la pobreza en nuestra propia historia. En 1927, un bebé llamado Nathan nació en el Tercer Mundo de Estados Unidos, Virginia del Oeste. Su padre, un inspector de tala de madera mal pagado, murió de tuberculosis cuando el niño tenía dos años. Su madre, llamada Dora, se quedó a cargo de dos niños en Virginia del Oeste durante los peores momentos de la Gran Depresión. Si alguna vez hubo un círculo vicioso de la pobreza, este era uno. Pero Dora trabajó tan duro que fue capaz de mandar a Nathan a la Universidad de Virginia del Oeste (WVU, por su nombre en inglés). Nathan también continuó trabajando duro en varios trabajos hasta que pudo financiar su retorno a WVU para obtener un doctorado en biología. Se fue de Virginia del Oeste debido a una exitosa carrera como profesor de biología, para darles a sus hijos un estilo de vida de clase media. Yo debería saberlo porque yo fui uno de esos niños; Nathan es mi padre. Yo dedico este premio Hayek esta noche a mi padre, como agradecimiento por haber hecho realidad el sueño americano para nuestra familia.

Con tantos ejemplos inspiradores, les debemos a los pobres en todas partes del mundo la defensa de los valores de la libertad individual, los cuales le ofrecen al mundo la última y mejor esperanza de acabar con la pobreza.

Yo cerraré parafraseando a mi político favorito de EE.UU. que amaba la libertad, Abraham Lincoln:

Somos, nosotros, los vivos, los que debemos dedicarnos aquí a la tarea inconclusa que, aquellos que vinieron antes que nosotros, avanzaron tan noblemente. Somos los vivos los que debemos dedicarnos aquí a la gran tarea que aún permanece ante nosotros—que resolvamos aquí, firmemente, que este mundo tendrá un nuevo nacimiento de libertad—y que el desarrollo del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra.

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Cómo convertir una recesión en una depresión

Wednesday, July 22nd, 2009

Cuatro políticas económicas federales transformaron la recesión del presidente Herbert Hoover en la Gran Depresión: aranceles más altos, sindicatos más fuertes, tasas tributarias marginales más altas, y una contracción de la oferta de dinero. El presidente Obama, desafortunadamente, ha respaldado alguna variante de las primeras tres políticas, y en aproximadamente un año se enfrentará a una decisión crítica acerca de la política monetaria.

El comercio

La Ley de Aranceles Smoot-Hawley fue aprobada por el Congreso estadounidense en mayo de 1929, antes del colapso de la Bolsa de Valores en octubre, y fue implementada en junio de 1930 a pesar de la oposición de muchos economistas y de varios empresarios importantes. Se aumentaron en un 60 por ciento los aranceles sobre 3.200 productos importados, aunque muchas importaciones continuaron ingresando libres de impuestos. Además, gran parte de los aranceles eran en dólares por unidad, por lo que el costo real de los aranceles aumentó con la deflación que vino después. Esta ley provocó que otros 60 gobiernos implementaran aranceles en retaliación. Los aranceles más altos y la recesión general redujeron el total del comercio mundial en alrededor dos tercios para 1933, y la tasa de desempleo de EE.UU. aumentó de 7,8 por ciento cuando la ley Smoot-Hawley fue implementada a 25,1 por ciento en 1933.

El senador Obama fue uno de los proponentes de la Ley de la Moneda Justa de 2007, la cual hubiera autorizado un arancel compensatorio sobre los productos importados de una economía que no fuera de mercado y que tuviera un tipo de cambio que subestimara el valor de su moneda. Aunque estaba dirigida principalmente a China, fue ampliada para incluir también a Canadá y a México. La aprobación de esta ley muy probablemente hubiera provocado algún tipo de retaliación. EE.UU. es especialmente vulnerable a una retaliación por parte de China debido a depende de ese país para financiar el déficit en su cuenta corriente. Una aseveración del secretario del Tesoro, Timothy Giethner, durante una audiencia para su confirmación, aumenta el prospecto de que la administración Obama decidirá que China ha manipulado su moneda. Durante su campaña para la presidencia, Obama también propuso abrir el TLCAN para renegociar los estándares laborales y ambientales, y se opuso a varios acuerdos comerciales pendientes que ya habían sido negociados pero que todavía no han sido aprobados. Durante las deliberaciones en el Congreso acerca de la ley de estímulo de 2009, sin embargo, el Presidente Obama expresó que se debía tener cuidado con cualquier provisión de “Compre estadounidense” que podría provocar una retaliación comercial.

Política laboral

La Ley Davis-Bacon de 1931 requirió que los trabajadores empleados en proyectos de construcción financiados por el gobierno federal no recibieran un salario menor al que recibían otros trabajadores de la zona en proyectos similares. La Ley Norris-LaGuardia de 1932 hizo no ejecutables en las cortes federales a los contratos yellow dog, los cuales hacían de la promesa de no afiliarse a un sindicato una condición para recibir empleo, y prohibió cualquier mandato judicial federal en las disputas laborales no violentas. Esto fue seguido por la Ley Wagner de 1935—la cual garantizaba el derecho de los trabajadores a organizar sindicatos, a tener negociaciones colectivas, y a huelgas—y la Ley de Estándares Laborales Justos de 1938, la cual estableció el salario mínimo federal y prohibió el trabajo infantil. Estas leyes aumentaron el costo real de los servicios laborales, especialmente en el sector industrial, y contribuyeron de manera importante al aumento substancial en la tasa de desempleo durante la Gran Depresión.

El senador Obama fue uno de los promotores originales de la Ley de Libre Elección de 2007, cuyo principal efecto hubiese sido prohibir el voto secreto en la decisión de certificar o no a un sindicato. Otra provisión de esta propuesta hubiese autorizado al Estado a escribir el contrato laboral en las empresas recientemente sindicalizadas si la administración y el sindicato no hubiesen acordado un contrato laboral inicial dentro de un tiempo determinado. Obama también ha sido un defensor consistente de salarios mínimos más altos, los cuales aumentan la tasa de desempleo para los trabajadores jóvenes y con poca preparación.

Impuestos

Un año antes del punto más bajo de la Gran Depresión, la Ley de Ingreso de 1932 aumentó la tasa marginal máxima del impuesto sobre la renta personal del 25 al 63 por ciento, subió la tasa del impuesto de renta corporativo del 12 al 13,75 por ciento, y duplicó la tasa del impuesto a las propiedades. La Ley de Ingreso de 1936 aumentó aún más la tasa marginal máxima del impuesto sobre la renta personal hasta llegar al 79 por ciento y la tasa sobre las ganancias corporativas no distribuidas a un 42 por ciento. Estas dos leyes tributarias aumentaron las tasas de impuestos federales más que en cualquier otro periodo de paz y extendieron la duración de la Gran Depresión al debilitar significativamente el incentivo para trabajar, invertir y aumentar la productividad.

Durante su campaña presidencial, el senador Obama propuso una combinación de créditos tributarios para hogares de ingresos bajo y medio, un aumento substancial en las tasas tributarias marginales para los hogares con un ingreso anual superior a los $250.000, y varios cambios selectivos en la tributación de las empresas. La tasa marginal máxima del impuesto sobre la renta sería aumentada del 35 al 39,6 por ciento, el impuesto marginal sobre las planillas aumentaría del 1,45 al 5,45 por ciento (más un aumento similar para el patrono), y la tasa sobre las ganancias de capitales y dividendos sería aumentada del 15 al 20 por ciento. Una eliminación gradual de la exención personal y de deducciones específicas añadirían alrededor de 4,5 puntos porcentuales a la tasa de impuesto marginal (un cálculo de la Tax Foundation).

La tasa tributaria marginal total, por lo tanto, aumentaría del 36,45 al 49,55 por ciento, reduciendo en alrededor de un quinto el rendimiento después de impuestos de los ingresos adicionales. Muchos propietarios de empresas pequeñas y muchas parejas profesionales estarían sujetos a estas tasas tributarias más altas. Obama no ha propuesto una reducción del impuesto de renta corporativo, aunque la tasa de éste es ahora la segunda más alta entre las naciones industrializadas. Los cambios que ha propuesto en cuanto a la tributación de empresas están diseñados para cambiar la composición de la actividad empresarial estadounidense, aumentando los impuestos sobre las empresas de petróleo y gas y las multinacionales estadounidenses que difieren la repatriación de ganancias en el extranjero a favor de empresas que produzcan energía renovable y aumenten el empleo doméstico.

Las tasas de impuestos federales propuestas por Obama no son muy distintas a aquellas que había antes de la era de reducción de impuestos de Reagan, pero constituirían un aumento considerable en relación a los últimos años en una época en que muchos otros gobiernos están reduciendo sus tasas de impuestos a la renta de las personas y de las empresas.

Política monetaria

En retrospectiva, el origen de la Gran Depresión parece sorprendentemente similar a las condiciones recientes—con una gran excepción. La Reserva Federal había aumentado la oferta de dinero desde 1921 hasta 1927 en aproximadamente un 60 por ciento, contribuyendo al rápido aumento en los precios de las acciones. A principios de 1928, sin embargo, la Reserva Federal inició una política de restricción monetaria que continuó hasta mayo de 1929, aumentando la tasa de descuento del 3,5 por ciento al 5 por ciento en tres etapas. Esto provocó el colapso de la bolsa en octubre de ese año.

La caída en los precios de las acciones y la deflación general que luego vendría condujeron a un gran aumento en la demanda de dinero. Sin embargo, luego del colapso del Banco de Estados Unidos en diciembre de 1930, la Reserva Federal aumentó las tasas de interés nuevamente a principios de 1931. De 1929 a 1933, la oferta de dinero se redujo en alrededor de un tercio, limitada por las reglas del patrón de oro, aunque el Banco de la Reserva Federal de Nueva York había urgido consistentemente por una política de expansión monetaria. Durante este periodo, el número de bancos estadounidenses también se redujo aproximadamente en un tercio debido a quiebras o fusiones.

Esta combinación de un gran aumento en la demanda de dinero y una reducción substancial en la oferta del dinero fue la principal causa de la primera etapa de la Gran Depresión. Este periodo de contracción monetaria acabó hasta 1933 cuando el presidente Roosevelt aumentó el precio del oro en un 75 por ciento, permitiendo una expansión renovada de la oferta de dinero. En 1936 y 1937, sin embargo, la Reserva Federal duplicó los requisitos de reservas bancarias, derivando en la recesión corta y severa de 1937-38 dentro del periodo más amplio de la Gran Depresión.

La política monetaria que condujo a la recesión actual era similar a la política que condujo la primera etapa de la Gran Depresión. La Reserva Federal mantuvo una política monetaria expansiva desde 2001 hasta 2004, con una tasa de interés más baja que la tasa general de inflación, contribuyendo tanto a la burbuja de bienes raíces como al aumento de los precios de las acciones en la bolsa de valores. Luego, desde mediados de 2004 y hasta mediados de 2007, la tasa de interés aumentó en 4,25 puntos porcentuales, derivando esto en una caída de la inversión en bienes raíces que empezó en la primavera de 2006 y una caída en la bolsa de valores y el producto interno bruto que empezó en el otoño de 2007.

Al igual que en la década de los treinta, la caída en los precios de las acciones y la deflación que luego vendría aumentaron considerablemente la demanda de dinero y de otros instrumentos financieros tales como los bonos del Tesoro. La gran diferencia con dicho período es que la Reserva Federal ha mantenido una política monetaria muy agresiva desde mediados de 2007, reduciendo la tasa de interés en 5 puntos porcentuales. Además, desde el último otoño, la Reserva Federal ha comprado una amplia gama de instrumentos privados y públicos, duplicando la base monetaria desde agosto del año pasado. Este cambio dramático en la política monetaria es principalmente atribuible a las lecciones que el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha derivado de su estudio de los errores de política monetaria cometidos en los años treinta.

El aumento muy rápido en la base monetaria desde agosto pasado fue, en mi opinión, la respuesta correcta al inmenso aumento en la demanda de dinero y probablemente sea mucho más efectivo que cualquier plan de estímulo. Sin embargo representa un peligro potencialmente grande para el futuro. Cuando haya algún repunte en la inflación general y un aumento de confianza en la seguridad de los activos no monetarios, la demanda del dinero caerá a un nivel más normal en relación al ingreso monetario total.

En ese momento, la Reserva Federal y el gobierno de Obama se enfrentarán a una decisión muy difícil—permitir una tasa de inflación alta o aumentar las tasas de interés lo suficientemente rápido como para evitar ese resultado. La primera opción sería la política de inacción; la segunda opción requeriría vender casi todos los activos financieros que la Reserva Federal ha acumulado en los últimos meses. Yo creo que la hora para esta difícil decisión no está muy lejos, probablemente dentro de uno o dos años, una suposición basada en el hecho de que desde noviembre ya ha habido algunos aumentos en los precios de las acciones y de algunas materias primas. Y ese será un momento difícil para tomar esa decisión. El periodo de Bernanke como presidente de la Fed expira en enero de 2010 y, por supuesto, también habrá una elección para el Congreso ese otoño, reduciendo los incentivos y el respaldo para un aumento rápido en las tasas de intereses. La segunda opción también representaría el potencial de una recesión y recuperación en forma de W, extendiendo así el período de crecimiento económico débil para evitar una alta tasa de inflación. De cualquier manera, la única forma de evitar enfrentarse a una decisión tan difícil en el futuro más distante es corregir las condiciones que condujeron a que esta recesión se convirtiese en una crisis financiera. Esto requeriría de una reestructuración del mercado hipotecario de tal forma que las hipotecas y los títulos respaldados por hipotecas sean más líquidos y sus riesgos más transparentes.

Otras políticas relacionadas

Las políticas comerciales y laborales de los años treinta fueron diseñadas para mantener los precios de los productos y del empleo, usualmente a cuesta de las cantidades ofertadas. Otras políticas tuvieron los mismos objetivos y efectos. La Ley de Recuperación Industrial Nacional de 1933 autorizó a los carteles a mantener los precios. Hasta que esta ley fue declarada inconstitucional en 1935, por ejemplo, miembros de estos carteles estuvieron sujetos a multas por ofrecer descuentos. La peor de tales medidas fue la Ley de Ajuste Agrícola de 1933; hasta que esta ley fue declarada inconstitucional en 1936, autorizaba pagos a agricultores por reducir las acres bajo cultivo. En efecto, estas medidas establecieron un piso por debajo de los precios que no permitió el ajuste de muchos mercados laborales y de productos, dada la caída en la demanda nominal. Estas medidas fueron una razón importante por la cual la producción total no se recuperó al nivel de 1929 hasta 1939, y la tasa de desempleo a fines de esta década era de 17,2 por ciento. Varios programas agrícolas actuales también tienen en gran parte el mismo objetivo y los mismos efectos. El precio de la leche es mantenido por un cartel autorizado por el gobierno, el precio del azúcar por una cuota sobre las importaciones, y el precio del maíz ha aumentado por una regulación que requiere una producción substancial de etanol a base de maíz para uso como combustible. Desconozco cuál es la posición de Obama respecto al cartel de lácteos. No obstante, durante su campaña presidencial, el senador Obama fue un firme defensor tanto de la cuota para el azúcar como del programa para la producción de etanol.

Otra política de los gobiernos de Hoover y de Roosevelt era la de aumentar considerablemente el gasto federal en infraestructura pública, especialmente en instalaciones hidroeléctricas. Estos programas no redujeron la producción total, pero claramente no fueron efectivos, dada la combinación de otras políticas, en reducir la profundidad o duración de la Gran Depresión. El gobierno de Japón lanzó un programa estatal de infraestructura substancialmente más costoso en la década de los noventa, también sin ningún efecto en acabar con lo que resultó ser una década de crecimiento económico muy bajo. Una provisión importante de la propuesta de estímulo fiscal del presidente Obama, por supuesto, es un aumento significativo del gasto federal en infraestructura pública. Bernanke estuvo en lo correcto al indicar que “Es poco probable que las acciones fiscales promuevan una recuperación duradera a menos que sean acompañadas de medidas fuertes para estabilizar y fortalecer aún más el sistema financiero”.

Conclusión

La lección más importante de este ensayo es evitar repetir las políticas que aumentaron la profundidad y duración de la Gran Depresión.

Desafortunadamente, algunas de estas medidas todavía tienen un considerable atractivo político—limitar el comercio internacional, fortalecer a los sindicatos, otras medidas para mantener los precios de algunos productos y servicios laborales, e impuestos más altos sobre los ricos y las ganancias de capital. Una lección importante que parece que hemos aprendido de los 1años treinta es evitar reducir la oferta de dinero en respuesta a una demanda mayor de éste. Otra lección importante que todavía no aprendemos es que algo de gasto público en infraestructura podría ser popular y valioso pero no es muy efectivo para contrarrestar una recesión.

Todavía tenemos que aprender las lecciones acerca de lo que causó la actual recesión y la crisis financiera en general. EE.UU. había experimentado 11 recesiones desde la Segunda Guerra Mundial sin una crisis financiera general, así que algo nuevo debe haber ocurrido que causó la situación actual. Mi opinión es que las políticas estatales y las prácticas privadas que cambiaron la forma en que las hipotecas eran financiadas son ese factor novedoso peligroso, pero ese es un tema para otra ocasión. En este aspecto, estoy de acuerdo con la reciente conclusión de Bernanke de que “deberíamos reconsiderar las regulaciones al capital, las reglas de contabilidad, y otros aspectos del régimen regulatorio para asegurar que estos no induzcan un comportamiento pro-cíclico excesivo en el sistema financiero y en la economía”.

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Hugo Chávez contra Alan García

Wednesday, July 22nd, 2009

Fue un verdadero genocidio. Veinticuatro policías peruanos fueron degollados por los indígenas en un rincón remoto de la Amazonia. Nueve indígenas también murieron en la refriega, pero puede haber más muertos. El origen directo del conflicto es la inconformidad de las comunidades indígenas con las explotaciones agrícolas y las exploraciones en busca de gas y petróleo sancionadas por una ley del Congreso en un territorio que ellos reclaman como parte de su hábitat natural. El origen indirecto puede ser la mano larga de Hugo Chávez y de su escudero Evo Morales. En la región andina circula desde hace muchos años la descabellada idea de constituir una nación étnica con diversos pueblos de origen precolombino que no han sido totalmente asimilados por la cultura occidental. Ahí se inscriben ciertos sectores aymaras, quechuas, y otros grupos minoritarios, como estos vinculados a las zonas selváticas.

El episodio es peligrosísimo para la estabilidad peruana. El asunto trasciende la simple revuelta local. La capacidad de demolición con que cuenta la izquierda colectivista de Chávez, sumada al indigenismo y al ecologismo, pueden ser letales. Hechos muy parecidos le costaron la presidencia, la persecución y el exilio al presidente Gonzalo Sánchez de Losada en el 2003, y le abrieron la puerta a Evo Morales y a su proyecto antidemocrático y antirrepublicano. Bastó con que la clase política, incluido su vicepresidente Carlos Mesa, quien heredó provisionalmente el poder, con una mezcla de oportunismo e instinto suicida se colocara junto a los amotinados y renunciara a la institucionalidad, para, eventualmente, precipitar a Bolivia en el caos creciente de esa confusa amalgama autoritaria y empobrecedora que es el socialismo del siglo XXI.

Hugo Chávez y Evo Morales odian intensamente a Alan García y no tienen que buscar excusas para tratar de desestabilizar a Perú. El proyecto bolivariano posee la coartada ideológica. Es una corriente política que cree y practica el ”internacionalismo revolucionario” donde y cuando le da la gana, pero chilla y protesta contra ”la injerencia imperialista” cuando un ”extranjero” se aventura a criticarla, como sucedió recientemente en Caracas en el instante en que algunos intelectuales como los peruanos Mario y Álvaro Vargas Llosa y Enrique Guersi, el colombiano Plinio Apuleyo Mendoza o los mexicanos Jorge Castañeda y Enrique Krauze (entre tres docenas de valiosas cabezas) se atrevieron a opinar sobre la desoladora realidad venezolana.

Por ahora, el arco político democrático peruano se mantiene firme en defensa de la institucionalidad, con la excepción de Ollanta Humala (el hombre de Chávez en Lima) y de unos pequeños grupos de ultra comunistas, pero nunca se debe desestimar la incontrolable tentación cainita de los aspirantes al poder. Aunque muchos venezolanos hoy no lo recuerdan, probablemente el hecho esencial que minó los partidos políticos y le abrió camino a Hugo Chávez fue la injusta destitución de Carlos Andrés Pérez (CAP) en 1993 por un supuesto delito de malversación que, en realidad, enmascaraba odios y rivalidades sectarias. CAP, como los faraones, sin proponérselo se llevó a su tumba política a adecos y copeyanos. Casi seis años más tarde, Chávez entraba en Miraflores a bordo de un discurso antipartido.

Coincido con el presidente Alan García en que el 80% de los peruanos está de acuerdo con que se exploten las riquezas naturales que el país posee, estén donde estén, no sólo para beneficio de los inversionistas, las multinacionales o los empresarios nativos, sino especialmente para poder sacar de la pobreza a ese cuarenta por ciento de tristes seres humanos que sobreviven con menos de dos dólares al día, con frecuencia se acuestan con hambre, y carecen de recursos para comprar medicinas.

Es verdad que hay que proteger el medio ambiente, pero no es eso lo que realmente persigue esta coalición de camaradas. La historia demuestra que muchos de los ecologistas, dotados de un lenguaje pseudocientífico, pero muy eficaz, de la mano de los enemigos del progreso, como los indigenistas, están siempre dispuestos a impedir la creación de riquezas y de fuentes de trabajo, sin importarles los daños que esa actitud les causan a las personas más necesitadas. Si los peruanos se dejan arrastrar por ellos, y si la clase política sucumbe a la intimidación de los revoltosos y, de paso, destruye al gobierno, todos van a pagar un altísimo precio. En los últimos diez años Perú ha sido uno de los países más exitosos de América Latina y ha conseguido disminuir la pobreza en un quince por ciento. Todo habrá sido inútil. Comenzará otro ciclo de desesperanza y caos. Ya ha ocurrido en el pasado.

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El ignorante y la “voz autorizada”

Monday, July 20th, 2009

Enternece leer a nuestros regresistas. Si no es una oda antiimperialista (por si acaso, ya cayó el Muro de Berlín… y no, no fue una producción hollywoodense), o una frontal denuncia contra cualquier formación de riqueza -más allá de lo que ellos consideran “adecuado”-, es una apología sobre algún desatino estatal basado en una opinión falaz o parcializada.

En reciente columna, uno de los regresistas locales sustentaba su diatriba en las opiniones del Nobel Paul Krugman, experto y propulsor de la apertura comercial indiscriminada -incluso de manera unilateral-, empero, desacertado macroeconomista en la opinión de los más desatacados en dicha área (Mankiw, Barro, Blanchard y un largo etcétera de especialistas le han solicitado que se inhiba de opinar en temas que, al menos para ellos, claramente desconoce).

La última de esta “voz autorizada” -en dixit de nuestro afable regresista- es sostener que se requiere ipso facto de un nuevo estímulo fiscal. En resumen, que los trillones de dólares ya inyectados a la economía vía la adquisición de empresas virtualmente quebradas, el auspicio de salvatajes empresariales masivos y la impenitente manía de seguir fomentando el crédito hacia actividades inherentemente riesgosas, no han sido suficientes.

Tal vez sea una sorpresa para nuestros regresistas, pero sería bueno que reconsideren esto de estar usando a parrilleros para hacer cebiches. Me explico: cuando ya estábamos saliendo de la crisis del 2001, producto de la malsana política expansiva que hoy continúan proponiendo, la “voz autorizada” sugería al entonces presidente de la Reserva Federal estadounidense “crear una burbuja inmobiliaria”. No, aunque parezca, no es una broma. Para mayores detalles, transcribo el texto que Krugman escribiera, en el 2002, en su columna de The New York Times: “Para combatir esta recesión, la Fed necesita contestar con mayor brusquedad; hace falta incrementar el gasto familiar para compensar la languideciente inversión empresarial. Y para hacerlo, Alan Greenspan tiene que crear una burbuja inmobiliaria para reemplazar la burbuja del Nasdaq”. ¿Suena familiar?

Pero esa no es la más desafortunada consideración del Nobel: “Los tipos de interés a largo plazo no han caído lo suficiente como para provocar un boom en el mercado de la vivienda” (agosto, 2001); “Los consumidores, que tienen escaso ahorro y endeudamiento elevado, probablemente no pueden contribuir mucho. Pero la vivienda, que es muy sensible a los tipos de interés, podría ayudar a generar una recuperación” (agosto, 2001); “Los tipos de interés bajos, que promueven el gasto en vivienda y otros bienes duraderos, son las principales respuestas a la crisis” (octubre, 2001).

Y después se molestan cuando los llamamos ignorantes.

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¿El volátil dolar?

Monday, July 20th, 2009

En años recientes el curso del dólar no ha sido plano ni regular. Desde noviembre de 2002 hasta julio de 2008 el billete verde perdió 37% de su valor ante el euro. Este periodo de debilidad empezó cuando Ben S. Bernanke, en ese entonces gobernador de la Reserva Federal y ahora el Presidente, persuadió a Alan Greenspan, el entonces presidente del Fed, de que EE.UU. estaba al borde de una deflación.

En consecuencia, la Fed pisó el acelerador monetario. Para julio de 2003, la tasa de interés de fondos federales (federal funds rate) había sido bajada a 1%, donde se mantuvo por un año. Esta tasa de interés artificialmente baja desató la madre de todos los ciclos de liquidez monetaria. Estas tasas de interés artificialmente bajas alentaron a los inversionistas a tomar riesgos excesivos, persiguiendo cualquier retorno disponible. Para sacar provecho de estos pequeños retornos, el apalancamiento (la relación entre capital propio y crédito invertido en una operación financiera) se convirtió en pan de cada día.

Los “carry trades” – recibir créditos en una moneda con una tasa de interés bajas, e invertir en monedas con tasas más altas – también fueron populares. Créditos, créditos, créditos. La montaña de deuda resultante tenía que colapsar y lo hizo. Desde mediados de julio de 2008 hasta finales de noviembre de 2008, el dólar cambió su curso, elevando su valor con respecto al euro, con una apreciación del 28%. Fue durante este período que las burbujas de comodidades creadas anteriormente empezaron a explotar. Como consecuencia, la demanda de dólares se disparó mientras estos “carry trades” colapsaron, dejando a los inversionistas buscando refugio frente a la tormenta que se desató.

Cuando el panorama empezó a despejar en diciembre de 2008, el dólar cambió su curso nuevamente. Efectivamente, en el período entre diciembre de 2008 y junio de 2009, el dólar perdió 11% de su valor con respecto al euro. El volátil valor del dólar ha causado, entre otras cosas, subidas y bajadas bastante significantes en los precios de comodidades.

La relación dólar – precio de commodities existe porque la mayoría de la commodities son facturadas en dólares. Como consecuencia, inclusive cuando los fundamentos de oferta y demanda de las commodities no cambian, el precio nominal de una commodity cambia si el valor del dólar cambia. Si el valor del dólar cae, el precio nominal de la commodity sube, y viceversa.

Observando los movimientos de la tasa de cambio dólar-euro y el camino seguido por el índice de 22 commodities del Commodity Research Bureau (una empresa de investigación de commodities y futuros) vemos que cuando el dólar perdió valor, los precios de las commodities subieron. En efecto, el dólar débil fue responsable de la mayoría del incremento de precios durante un período de constante subida de los precios de commodities que terminó en julio de 2008.

Por ejemplo, el crudo se comerciaba a US$ 19,84 por barril el 28 de diciembre de 2001. Si ajustamos este precio al cambio del valor del dólar y asumimos que no hay cambios en la oferta y demanda del crudo, el precio nominal del barril de crudo hubiera sido de US$ 81,45 el 11 de julio de 2008. El precio del crudo ese día fue de US$ 145,66 por barril.

Por lo tanto, la caída del valor del dólar contribuyó en un 51% a la subida del precio del crudo en el período de fines del año 2001 hasta mediados de julio de 2008 y cambios en la oferta y demanda contribuyeron al incremento del precio en un 49%.

El dólar volátil, que sirve como la principal moneda internacional, ha sido objeto de críticas. Para empezar, a los productores y consumidores de commodities les desagrada la inestabilidad de precios que acompañan a un dólar volátil.

No es ninguna sorpresa que tanto Rusia como China han iniciado el debate acerca de reemplazar al dólar como la moneda de reserva mundial. Moscú y Pekín han sugerido utilizar los Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (FMI) en vez del dólar.

El DEG fue creado fue creado en 1969. Ahora es una métrica artificial que consiste de 0,6 dólares, 0,4 euros, 18,4 yen y 0,09 libras esterlinas. Su valor fluctúa con las tasas de cambio. Hoy, un DEG es igual a 1,54 dólares. El DEG no es un método de intercambio tangible y ni siquiera pretende ser uno. Es sencillamente una métrica contable que el FMI utiliza para contabilizar sus operaciones. No tiene ninguna aplicación comercial real.

Esto llevó al economista brasileño Alexandre Kafka, quien fue director ejecutivo del FMI por más de tres décadas, a lamentar que la “canasta monetaria” del FMI se convirtiera en una “canasta inútil”. Hasta hace unos pocos meses, parecía que el experimento de más de 40 años había fracasado. Pero, ¿ha fracasado realmente?

El dólar no va a ser remplazado por el DEG como moneda de reserva del mundo en el futuro cercano, pero las condiciones parecen ser perfectas para un debate acerca del rol del DEG en el futuro. Es probable que otro capítulo en la larga saga del DEG esté a punto de empezar. Como inicio, la reunión del Grupo de los 20 de abril de 2009 en Londres concluyó con la promesa de incrementar la asignación de DEG por parte del FMI en unos US$ 250.000 millones. Esto es casi 8 vecesmás que la reserva actual de DEG de US$ 32.000 millones.

Además, los rusos y los chinos han ganado terreno en el juego de poder económico. Ambos claman por un uso más significativo del DEG.

Y eso no es todo. El director-general del FMI es Dominique Strauss-Kahn, un socialista francés y un fuerte proponente del DEG. Es interesante que la última vez que el DEG recibió un apoyo importante fue en la segunda parte de los años setentas, cuando el director-general del FMI era el distinguido ciudadano francés Jacques de Larosière.

La hegemonía del dólar nunca ha sido popular en París. Con el apoyo de Moscú y Pekín, el DEG promete ser un tema favorito de debates para diferentes grupos de personas.

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Pronunciamiento de la Red Liberal de América Latina a favor del Respeto a la Legalidad en Honduras

Monday, July 13th, 2009

Ante la dramática realidad que está viviendo la hermana República de Honduras, los integrantes de RELIAL, la Red Liberal de América Latina, hacemos un llamado a la comunidad internacional, a favor del respeto a la legalidad y la Constitución del hermano país centroamericano, del pleno cumplimiento de sus procesos constitucionales, de la restitución de su paz social, y con el firme propósito que sean considerados, en su debido contexto, todos los hechos acaecidos en Honduras, para entender a cabalidad lo que allí viene sucediendo desde el pasado domingo 28 de junio, los cuales pasamos a exponer:

  1. El entonces presidente Manuel Zelaya llamó, por Decreto Ejecutivo, a una consulta popular para el domingo 28 de junio, para consultar al pueblo hondureño su acuerdo en sumar en las próximas elecciones de noviembre una urna en la cual se vote sobre una convocatoria a una Asamblea Constituyente. Este hecho generó dos violaciones a la Constitución hondureña por parte de Zelaya porque:
    • Sólo el Congreso de Honduras, de acuerdo a su majestad e investidura, puede llamar a referéndum, plebiscito, o cualesquiera consulta popular.
    • Sólo el Congreso hondureño puede convocar a una Asamblea Constituyente.
  2. Frente a estas flagrantes violaciones de la Constitución – que Manuel Zelaya juró respetar desde el inicio de su mandato – el Poder Judicial de Honduras actuó de acuerdo a su mandato y fueros: el Juzgado de Letras del Contencioso Administrativo dictó sentencia, ordenando la suspensión del procedimiento de consulta por parte del Poder Ejecutivo.
  3. Pero Manuel Zelaya no respetó esta sentencia. Por el contrario, desacatando deliberadamente la orden de la judicatura – cuyas decisiones se había comprometido a honrar como primer representante de su nación – ordenó a las Fuerzas Armadas hondureñas que le apoyasen en la logística de su suspendida consulta popular.
  4. Las Fuerzas Armadas se negaron a prestar dicho apoyo, en estricto cumplimiento de la sentencia del Poder Judicial y de una decisión de la Fiscalía General. Cabe recordar que las Fuerzas Armadas hondureñas están subordinadas al Presidente de la República, pero por sobre esa obediencia tienen el deber de defender la Constitución, tal como en dicha carta magna se consagra.
  5. En respuesta a esta decisión, Manuel Zelaya removió de su cargo, sin motivación legalmente establecida, al Jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras. Ante este hecho, la Corte Suprema de Justicia restituyó en el cargo al Jefe de las Fuerzas Armadas. De esta manera, viendo que el entonces presidente no acataba la decisión del Poder Judicial de frenar la consulta popular, la Justicia hondureña dictó orden de captura al ciudadano Manuel Zelaya, a quien se le acusa de los delitos contra la forma de gobierno, traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Pública y el Estado de Derecho y la Corte Suprema de Justicia instruyó a las Fuerzas Armadas a la captura del ciudadano Manuel Zelaya.delitos contra la forma de gobierno, traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Pública y el Estado de Derecho y la Corte Suprema de Justicia instruyó a las Fuerzas Armadas a la captura del ciudadano Manuel Zelaya.
  6. Por tanto, lo ocurrido en Honduras no fue un golpe de Estado, tal como se conoce en los textos y la experiencia latinoamericana, sino una interrupción apresurada, pero institucional, del mandato presidencial. Esta diferencia es sustancial para entender lo ocurrido en el hermano país, y se sustenta, a juicio de la Red, por dos razones:
    • Las Fuerzas Armadas hondureñas no tomaron el poder ni quebrantaron el Estado de Derecho. No crearon una Junta o Gobierno Militar, ni tampoco entronizaron a un civil como presidente, tal como se ha efectuado en casos pasados o recientes en América Latina. Actuaron siguiendo instrucciones precisas del Poder Judicial y del Poder Legislativo hondureños, las mismas que fueron fundamentadas en resoluciones y sentencias amparadas por su propia Constitución, así como en cumplimiento de su deber institucional. Dichas instrucciones no surgieron en el vacío, ni como fruto de una conspiración o revuelta contra el entonces presidente, sino como consecuencias de las graves y sucesivas violaciones de éste a la Constitución que juró defender, incumpliendo las sentencias que se comprometió a respetar, y destruyendo, en ese proceso, el Estado de Derecho que debía salvaguardar.
    • En Honduras ha funcionado el equilibrio de poderes, pues fue el Congreso quien decidió que el presidente del Poder Legislativo tomara la presidencia de forma interina, tal como se prevé en la Constitución, resguardando los derechos fundamentales y manteniendo la fecha de las próximas elecciones presidenciales en noviembre de 2009.
  7. Establecida esta exposición de los hechos, RELIAL lamenta profundamente la forma en que se condujeron las Fuerzas Armadas hondureñas en la captura y posterior salida del país del entonces presidente Zelaya y también lamenta la tardanza por parte del Congreso en enmendar tal actuación de las Fuerzas Armadas.
  8. Desafortunadamente en este caso las formas han ocultado el fondo del asunto – las violaciones a la Constitución de Manuel Zelaya y su exclusiva responsabilidad en las graves consecuencias que sus acciones tienen para su país, Honduras – que es en definitiva lo más importante.
  9. En tal sentido, RELIAL hace un llamado a la comunidad internacional a informarse de forma completa y objetiva, escuchando a todas las partes involucradas en este complejo proceso. Del mismo modo, exhorta a la prensa internacional a no simplificar la comunicación de las noticias emitidas sobre este caso. En lo tocante a los gobiernos democráticamente elegidos, principalmente a los gobiernos de la región, RELIAL les solicita respetar el principio de no – intervención, reconocido internacionalmente, en lo concerniente a los asuntos políticos internos de Honduras.
  10. Finalmente, RELIAL se pronuncia enérgicamente a favor del respeto del Estado de Derecho, el equilibrio de poderes y la Constitución, de la continuidad democrática, de la no-injerencia en asuntos internos de los Estados y a favor del respeto al pueblo hondureño, a sus decisiones soberanas, a su independencia de cualquier agente externo, y en particular a su derecho a vivir en paz.

RELIAL, Red Liberal de América Latina
México, 10 de julio de 2009

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Democracia en Riesgo

Saturday, July 11th, 2009

Pocos economistas dudan de la positiva relación entre libertad económica y crecimiento económico; en tanto el crecimiento es un requisito sine qua non del desarrollo -es decir, de mejoras sistemáticas en la calidad de vida de las personas-, es bastante clara la necesidad de profundizar las reformas que soportan dichas libertades. Empero, y aunque no nos guste, la promoción de las libertades económicas se puede impulsar tanto desde una democracia como desde una dictadura -por ejemplo, Chile bajo el gobierno de A. Pinochet.

Milton Friedman, tan vapuleado por la izquierda local, sostenía que las libertades políticas y económicas se reforzaban mutuamente: aquellos países que profundicen las reformas económicas -hacia mayor libertad- contribuirían, sin duda, a la necesidad de mayores libertades políticas. Chile le dio la razón -Friedman incluso se lo anticipó en una carta privada al dictador chileno-, tanto como China pone en duda si ello es tan “inevitable”.

La evidencia empírica de dicha relación -democracia y crecimiento- es, al menos, ambigua: por un lado, tenemos la Hipótesis de Lipset, aquella que sostiene -y la evidencia lo soporta- que la prosperidad económica fomenta la democracia; empero, la evidencia también señala una relación negativa entre democracia y crecimiento, una vez alcanzados niveles moderados de la misma. Esto, que se evidencia recurrentemente, es una consecuencia esperable del desarrollo: a partir de ciertos niveles -altos- de progreso, el interés mayoritario está más dirigido a políticas redistributivas que a políticas de crecimiento. Por ello, la relación entre democracia y crecimiento evidencia una “U” invertida: bajo reformas económicas, a menores niveles de democracia, mayores tasas de crecimiento, y viceversa. En resumen, la prosperidad propicia la democracia, pero esta última no propicia -necesariamente- el crecimiento. Es decir, la causalidad corre de la economía hacia la política y no al revés.

Esta corroborada relación descubre algo que nos concierne: cuando la democracia se adelanta en demasía a las reformas económicas, el sistema tiende a colapsar. Sucedió en África en los sesenta, y es lo que -aparentemente- nos podría estar sucediendo a nosotros hoy en día. Si bien es cierto que hemos recuperado nuestra democracia recientemente, las reformas económicas no han ido de la mano de las libertades políticas; y cuando aún estamos en una etapa en la que requerimos crecimiento -36% de población bajo la línea de pobreza-, muchos exigen redistribuir primero, socavando con ello la prosperidad a través de la cual la democracia es sostenible. Tengamos cuidado, que por demandar -precozmente- mayor redistribución, podríamos estar poniendo en riesgo las libertades políticas ya alcanzadas.

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Educación privada para los pobres

Tuesday, July 7th, 2009

La sabiduría popular sostiene que la educación pública no sólo es deseable, sino necesaria. Sin un estado que garantice el acceso gratuito a servicios educativos, dicen los “expertos”, los pobres no podrán educarse. Las razones: magros ingresos familiares, desinterés en la educación de los hijos, fallas de mercado que imposibilitan la provisión privada del servicio, entre otras. El analista Guillermo Giacosa reafirma dicha visión: “La educación privada es útil, pero no es suficiente para los requerimientos del desarrollo.”

James Tooley, profesor e investigador inglés, acaba de publicar un estudio (El Árbol Hermoso, 2009) sobre la educación de los más pobres -Hyderabad (India), Lagos (Nigeria), Ga (Ghana), Gansu (China) y Kibera (Kenya)-. Los resultados son realmente extraordinarios, sobre todo por la esperanza que los mismos contienen.

La educación privada resulta ser la respuesta de los más pobres al desastre educativo estatal (alto ausentismo de los profesores, bajo interés en los alumnos, inadecuadas condiciones de infraestructura y materiales, etc): en Hyderabad, el 75% de la educación es privada –entre aquella reconocida por el estado y aquella no reconocida; en Ga sólo el 25% es pública, al igual que en Lagos (34%); Los resultados en la Provincia de Gansu y Kibera resultaron ser similares. Empero, ¿privado significa sólo para ricos? En Ghana, por ejemplo, la mensualidad promedio es US$ 5; en Kenya US$ 3,3 y en China US$ 10…por semestre. ¿Sorprendente?, esperen a leer lo mejor: entre los más pobres, los más aptos subsidiaban a los –aún- más pobres. Extraordinario, ¿verdad?

De paso, ¿Por qué el masivo éxodo hacia el sistema privado? Sencillamente, mejores incentivos se traducen en mejores resultados educativos. Es decir, los padres entienden muy bien los beneficios y perjuicios de ambos sistemas, y prefieren pagar –aunque ello signifique un sacrificio- para que sus hijos se eduquen mejor.

En Lima, la situación no es completamente distinta: 40% de los alumnos del Agustino se educan privadamente; en Comas, el 39%. La calidad, sin duda, explica la migración local hacia los servicios educativos privados: tanto en razonamiento verbal como numérico, el porcentaje de niños en un nivel considerado “aceptable” (Nivel 2) es tres veces mayor en los privados respecto a los públicos. En el interior, lamentablemente, la presencia de servicios educativos privados es casi nula, no por falta de interesados, sino por el desplazamiento de los mismos por parte de la oferta estatal.

Si el objetivo es educar: ¿estarán dispuestos los “expertos” a cambiar de creencias frente a nueva data? Léan a Tooley…se sorprenderán.

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¿Qué pasó en realidad en Honduras?

Tuesday, July 7th, 2009

El 20 de enero del presente año, el Señor Barack Hussein Obama fue juramentado como presidente de los Estados Unidos de América a las 12:05 pm. Cuando lo hizo ya era el presidente de los Estados Unidos. De acuerdo a la vigésima enmienda de la Constitución Americana el presidente electo asume su cargo automáticamente, a las 12:00 pm del 20 de enero del año siguiente al que fue electo sin necesidad de juramentación alguna pues el término del presidente saliente termina en ese instante. Esa norma constitucional garantiza la sucesión automática protegiendo a la sociedad de la posibilidad que un ciudadano quiera perpetuarse en el poder.

Normas como esa no son extrañas en las cartas magnas de diferentes sociedades, pero la hondureña tiene una que es aún más peculiar pues tiene un artículo que garantiza la sucesión automática destituyendo al que esta en el cargo. La destitución la hace sin necesidad de formalidad previa alguna sancionando a aquel que intenta o ejecuta actos para perpetuarse en el poder. Entiéndase por formalidad cualquiera de las formas de juicio político que existen. Ese artículo es el 239, que literalmente dice: “ARTICULO 239.- El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.- El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.” Esa norma es la que ha sacado al Señor José Manuel Zelayadel poder y no los militares, pues al momento de su sonada detención él, para la Constitución de Honduras, ya no era el presidente de la República.

¿Qué hizo el Señor Zelaya para que esta protección constitucional operara en su contra? El pasado sábado apareció publicado en el Diario Oficial “La Gaceta” de la República de Honduras el Decreto Presidencial en Consejo de Ministros PCM-020 que regula la “Encuesta de Opinión Pública Convocatoria Asamblea Nacional Constituyente”. Con la impresión del primer número de esa edición se materializó la intención de perpetuarse en el poder que castiga con destitución inmediata el artículo 239 constitucional y el Señor Zelaya dejó de ser presidente de la República de Honduras.

La “encuesta” a la que estaba convocando el Señor Zelaya era una de las más extrañas jamás vistas. En lugar de salir a la calle los encuestadores eran los consultados los que tenían que acudir a centros educativos para ser encuestados. Al llegar el consultado el “encuestador” le entregaría una papeleta pidiéndole marcarla para que después la depositara en una urna y se le manchara con tinta indeleble el meñique de una de sus manos para que no pudiese volver a ser “consultado”. Ese procedimiento era tan parecido al empleado en las elecciones hondureñas, que es admirable la viveza criolla de quienes lo diseñaron.

¿Qué se buscaba con esa “encuesta”? Al amparo de la misma, disolver los poderes constituidos y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente que le quitará de encima al Señor Zelaya los artículos constitucionales irreformables e inderogables que le impedían reelegirse o ampliar el plazo de su actual período. Una y otra vez, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el Ministerio Público, la Procuraduría General del Estado, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos y el Colegio de Abogados le dijeron que su consulta era inconstitucional. Pero el señor estaba tan decidido a deshacerse de la actual constitución que ni si quiera reparó en que esta se podía defender sola sacándolo del poder sin necesidad de trámite alguno.

Sin duda que la Constitución de Honduras necesita muchas reformas pues la misma ha sido incapaz de crear las condiciones para una prosperidad generalizada. Pero en sus 27 años de vigencia es la de más larga duración en la historia constitucional del país. Su pragmatismo y capacidad de adaptación a nuestra realidad es lo que le ha permitido durar más que las 19 anteriores. De los 379 artículos originales, 7 de ellos han sido derogados total o parcialmente, 18 han sido interpretados y 121 han sido reformados. Cualquier cambio, menos la reelección o la ampliación del termino presidencial, era posible dentro del actual marco constitucional.

Lo condenable de lo ocurrido en Honduras el pasado domingo fue el extrañamiento del país del señor Zelaya, eso si supuso una violación al Artículo 102 de nuestra constitución que prohíbe tal acto. Los militares actuaron con una orden judicial emitida por la autoridad competente, la Corte Suprema de Justicia (Art 313 # 2 de la Constitución hondureña), pero la orden era para presentarlo ante los tribunales y no para sacarlo del país.

Sin embargo, cuando se tiene que escoger entre dos males, siempre hay que escoger el menor. El señor Zelaya tenía la costumbre de enviar turbas a las oficinas de las instituciones gubernamentales que le ponían un alto a sus abusos y de evitar que llegase la fuerza pública en su auxilio. Con ese pasado a cuestas, si se le hubiese dejado en Honduras, en este momento es casi seguro que estuviésemos hablando del número de magistrados y fiscales muertos que su captura provoco o de la muerte del mismo señor Zelaya.

El señor Zelaya esta muy lejos de tener la convicción democrática y el idealismo exaltado del Señor Obama, pero ambos conocieron el sabor de las normas de sucesión automática que las constituciones de sus respetivos países garantizan. Lo diferente fue que a uno le garantizó su instalación en el cargo y a otro su salida. Ambas constituciones tenían la misma preocupación: evitar que alguien se perpetúe en el poder.

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Profesores progresistas

Tuesday, July 7th, 2009

Los mayores disparates antiliberales no son perpetrados por los políticos sino por los intelectuales. El distinguido profesor Dominique Moisi se refiere en El País a Estados Unidos y proclama: “No es correcto suponer, como hacen algunos partidarios del libre mercado a ultranza, que la falta de protección social te fortalece. La ambición de un país y una sociedad nacidos de los principios de la Ilustración no puede ser crear un pueblo armado hasta los dientes con pistolas y, sin embargo, totalmente desarmado ante la enfermedad”.

Qué locura. El papel desmoralizador de la intervención y los subsidios es algo que reconocen incluso muchos intervencionistas. Y si la Ilustración, como su nombre indica, tenía que ver con la luz, “¡más luz!”, cabe preguntarse en qué cuarto oscuro se ha metido el profesor para pensar que el pueblo americano está totalmente desarmado ante la enfermedad: totalmente, oiga.

El profesor incurre en otras ficciones, demasiado copiosas para detallarlas aquí, pero me hizo particular gracia su pésima opinión sobre la movilidad laboral en Estados Unidos, un importante mecanismo para que los trabajadores mejoren su nivel de vida; y también me asombró su diagnóstico: en Estados Unidos se “vive para trabajar” mientras que en Europa, en la Europa de los impuestos, las regulaciones y el paro, se “trabaja para vivir”. Qué bobada, señor, y en el primer periódico de España.

No se trata de disparates cualesquiera, porque todos están orientados en la misma dirección: si el poder arrebata la libertad y los bienes de los ciudadanos, entonces todo va bien. Y ¿qué sucede cuando los europeos desconfían de las recetas antiliberales de don Dominique y no votan a los partidos que mejor las representan? Pues está claro, la culpa es ¡de la gente! El ilustre profesor asegura que nos falta “ambición colectiva”. Vaya, por Dios.

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Políticas liberales para superar la pobreza

Tuesday, July 7th, 2009

Si la pobreza es el estado natural del ser humano, nuestra historia puede resumirse como la de su permanente y siempre incompleta superación. En esa batalla sin término es importante contar con todas las propuestas que nos permitan retirar el infamante epíteto de “pobre” o “pobre extremo” a un latinoamericano más, al dotarlo de las herramientas para alcanzar el bienestar para sí y los suyos, echando mano a sus talentos, ideas, trabajo y denodado esfuerzo.

La última contribución para responder al perenne desafío de la escasez en nuestra región, es el libro Políticas liberales exitosas II: soluciones para superar la pobreza, que el prestigioso director de ATLAS 1853 de Argentina, Gustavo Lazzari, y este escriba, compilamos en los últimos dos años, y que ve la luz gracias al apoyo de la Red Liberal de América Latina—que está dedicando al tema de la pobreza sus principales actividades— y la siempre diligente Fundación Friedrich Naumann para la Libertad.

Los once brillantes ensayos publicados constituyen una respuesta actual, viva y moderna, a un tema que apareció únicamente cuando el mercado adquirió carta de ciudadanía, extendiendo su manto de prosperidad sobre centenares de miles de personas en el mundo, a quienes les permitió superar enfermedades, alimentarse debidamente, encontrar casa, trabajo, educación y ascender socialmente. Si antes del libre mercado, todos éramos pobres, con él la pobreza comenzó a volverse excepción, pero también problema. A su vez, estos escritos confirman la naturaleza democrática del capitalismo, el cual permite que cualquier persona, con independencia de su color de piel, sexo, raza, opiniones o religión, puede volverse próspera, con tenacidad, trabajo, inventiva, ingenio y resolución.

Este libro también es una respuesta contundente a la injusta acusación dirigida contra los liberales, que nos sindica como causantes de la pobreza, insensibles frente a sus terribles consecuencias e indiferentes con quienes la padecen. Si esa mentira prevalece hasta hoy, es debido a los malentendidos y prejuicios en torno a la libertad. Este embuste se ciega tercamente ante la lucha histórica de los liberales a favor del reconocimiento de los derechos fundamentales a la vida, la libertad y la propiedad; contra los privilegios mercantilistas de los reyes absolutos, sus validos y allegados; contra los tributos ilegítimos y confiscatorios; contra el centralismo totalizador del Estado, los monopolios por decreto y la depreciación de la moneda; todo, ciento cincuenta años antes del surgimiento del socialismo.

Si bien no hay manera posible de convencer a los socialistas de su error, las múltiples evidencias de la realidad del mercado libre, los miles de libros, ensayos, alegatos y manifiestos escritos para ofrecer soluciones a la pobreza, desde Adam Smith hasta Murray Rothbard, enfatizan que la preocupación de los liberales porque los pobres superen su desdichada condición es sincera, auténtica y ejemplar. Los liberales queremos que los pobres dejen de serlo, y alcancen la prosperidad. Nuestros adversarios quieren aumentar su número de miles a millones, y por eso ahogan a los pobres con dictaduras, represión, supresión de sus derechos, inflación, guerras, trámites interminables, impuestos confiscatorios, lucha de clases, expropiaciones y odio al progreso.

Por eso, mueve a los autores de Políticas liberales exitosas II una sensibilidad genuina porque la pobreza en América Latina se supere definitivamente. Su receta es original y comprobadamente exitosa: la sana convivencia entre la democracia, el estado de derecho y el mercado libre logran disminuir la pobreza. Este triángulo virtuoso genera un medio ambiente favorable a la generación de la riqueza, y sobre todo permite difuminarla entre los que menos tienen. Para ellos, los ensayistas presentan propuestas como la libre inmigración, la dolarización, la descentralización, la liberalización de la economía, las reformas macroeconómicas, el comercio libre, el establecimiento de redes privadas de asistencia social y el fortalecimiento del estado de derecho. De este modo, su heroica lucha de unir libertad y prosperidad se hace una con la de sus antecesores, y es también la nuestra.

César Calvo, exquisito poeta peruano, escribió: Venid a ver al cuarto del poeta. Desde la calle hasta mi corazón hay cincuenta peldaños de pobreza. Subidlos. Con él, sugiero entonces que los subamos, para superar la pobreza en América Latina, con este libro y con la libertad.

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Las Honduras de América Latina

Thursday, July 2nd, 2009

Hasta la noche del sábado 27 de junio, Manuel Zelaya era una seria amenaza contra el estado de derecho hondureño. Sin rubor, el susodicho aspiraba a tirar por la borda casi treinta años de democracia representativa con el directo objetivo de dar paso a sus delirios reeleccionistas. Al amanecer del domingo 28 la legalidad del país centroamericano era deshecha de un soplido.

Paradójicamente, la Corte Suprema y el Parlamento aprobaron el secuestro y destierro del presidente Zelaya por efectivos militares. Menos de un año atrás el ecuatoriano Rafael Correa tuvo mejor “suerte”: logró ganar un referéndum, cambiar la constitución y poner magistrados a su imagen y semejanza. Hoy tiene la misma base social y legal que el comandante Hugo Chávez, el espejo y mecenas de estos retroprogresistas. Igual hizo el indigenista Evo Morales en Bolivia, recordemos que hizo aprobar la constitución de su país en un cuartel militar.

En pocas palabras, Zelaya fracasó. Pero en su fracaso arrastró no sólo a su país a la oscuridad y la incomunicación con el mundo (por el momento sus seguidores no sabrán de prensa libre, incluida CNN, a la que añoran), sino que con ello pone en jaque a toda la región. Así, lo que esta lamentable situación nos advierte es que América Latina sigue siendo institucionalmente frágil. Demostrándonos que décadas de esfuerzo por vivir bajo el imperio de la ley se pueden venir abajo cualquier mañana de estas.

Sin exagerar, porque la realidad es más exagerada que cualquier paranoia, hoy en día América Latina se encuentra en su hora más difícil. Y aquí Chávez y compañía son la anécdota cruel, pero no el drama mayor. Drama que se centra, antes que la arremetida de hacedores de pobres, en los soportes político-culturales que permiten que ello ocurra. Soportes que los adversarios del paladín del movimiento bolivariano suelen nutrir eficientemente con su irresponsable demagogia, si es que la promesa fácil y el discurso oportunista les permite ganar elecciones.

De ello el peruano García Pérez es el más claro ejemplo. Venció en la campaña presidencial a un candidato “antisistema” como Ollanta Humala empleando un discurso propio de cualquier desaforado “antisistema”. Hagamos memoria, García se opuso hasta el último día de la contienda electoral al TLC con EE.UU. Luego, ni bien ganó las elecciones lo impulsó y rubricó. Cinismo total. Hoy acusa a los opositores al TLC de retrógrados y acomplejados.

Ciertamente este tipo de hechos delata la carencia de un auténtico espíritu cívico, de valores que sostengan un mínimo de solidez al sistema que dicen defender. Pues si la democracia es la forma o soporte por donde se mueven los que aspiran a gobernar, el espíritu cívico es la sustancia. Es lo que los antiguos romanos denominaban vocación republicana, lo que no es otra cosa que brindar lo mejor de sí desde la actuación política. Ejercer docencia y decencia más allá de ocupar o no un cargo público. Precisamente lo que ya no se ve, aquello que empujaba a darle peso y valía a cada palabra que se pronuncia.

Exactamente lo que escasea. En Guatemala el presidente Álvaro Colom es tenido como parte de los que habrán de asesinar a un prominente abogado (Rosemberg). El que denuncia es la futura víctima. Señala en un video que dio la vuelta al mundo que lo van a matar, y lo matan. Y nada cambia. Algo sabía Rosemberg. Y sabía que el entorno de Colom, y acaso el mismo Colom, lo sabían. ¿Mafia, narcotráfico, simple corrupción? Para Colom el poder es lo que cuenta. A su entender, seguir en el cargo de presidente lo vuelve más digno. Y aprovecha ese tipo de “dignidad” a sus anchas, y a toda costa.

Al fin al cabo, como le diría el propio Chávez a Mario Vargas Llosa, él pertenece a las grandes ligas. A esas que el ahora depuesto Zelaya también llegó por vía de elección popular, ¡y bajo las banderas del Partido Liberal! Innegablemente, un liberalismo que nada tiene que ver con el respeto a derechos individuales, democracia y librecambio. Como se ve, la letra no hace el espíritu. Formalmente, el criminal Pol Pot mentaba la soberanía del pueblo tal como el mismísimo Thomas Jefferson… empero, qué sideral distancia entre los sentimientos libertarios entre uno y otro.

He aquí el melodrama del otrora Nuevo Mundo. Este Extremo Occidente que hace dos siglos decidió ser libre y emancipado a punta de “sueños” de unos pocos, nunca de las mayorías. Y no hay que sonrojarse por ello (por las mayorías que su momento no soñaron), sino por el tipo de quimeras que esas minorías nos han legado: tomar el poder para singular provecho suyo y de los suyos, inventando cotos de caza llamadas repúblicas. Esos son cada uno de los estados latinoamericanos.

En ese sentido, la visión de la monarquía hispana era mucho más generosa. Hablar de argentinos, bolivianos, chilenos, colombianos, ecuatorianos, guatemaltecos, mexicanos o peruanos no llevaba tanta gravedad semántica como cuando se hacía referencia a un español americano. Justamente a estos últimos es a los que escribe su célebre carta el deportado jesuita arequipeño Juan Pablo Vizcardo y Guzmán. Él, como tantos, como muchos, no ansiaba una América atomizada y dividida hasta el odio, sino todo lo contrario.

La desunión, los hitos fronterizos, con rabiosos himnos y bélicas banderas serían ocurrencia de los que ganaron las guerras de la independencia. Soldadesca angurrienta y procaz que tiene a Bolívar como su máximo exponente. El que improvisó estados (como Bolivia y Ecuador) por puro enfado contra los que se oponían a sus delirios. El mismo que pretendió formar con sus camaradas de armas un cuerpo de privilegiados, una “nobleza castrense” en virtud de sus méritos libertarios. Totalmente napoleónico, estábamos ante milicianos que aspiraban obsequiarse por propia mano cuotas de poder a partir del imperio de la fuerza bruta.

No pudieron hacerlo, pero lo intentaron. Y ese intento fue el que configuró una manera de entender la política. Desde aquí se funda la latinoamericana tradición del caudillismo, el que hasta el presente impondrá su marca. Tal la base de la autocracia que desde un inicio buscó disfrazarse de legalidad constitucional. Las formas desde las formas mismas (alegoría grafomaniática) y no en los hechos (el esfuerzo de restar las reglas de juego) es lo que nos distingue. No en vano a fines del siglo XIX y comienzos del XX se le llamaba “voto patriótico” a la captura de las mesas electorales a punta de disparos y trompadas. La versión cromañón de hacer “respetar” el voto popular.

Seamos sinceros, la atmósfera democrática de América Latina siempre pecó de fragilidad. Es un estupendo avance el que hasta hoy juguemos a respetar normas y derechos, pero esta extraordinaria vocación lúdica no es suficiente si es que a la par no se tiene un auténtico espíritu republicano. Es decir, un temple capaz de soportar prudente, pero frontalmente, la presencia de personajes como Chávez, los Kirchner, Morales, Correa, Ortega y el mismo Zelaya. ¿Sólo ellos son hijos de Bolívar? ¿O nos olvidamos que en su día Fujimori, Menem y el aún vigente Álvaro Uribe buscaron reelecciones forzando interpretaciones y/o modificatorias constitucionales?

La torpe ocurrencia hondureña no hace más que delatar la cortedad de convicciones auténticamente democráticas en la región. El daño ya está hecho. Colocar a Zelaya como paladín del estado de derecho fue la peor de las ocurrencias de los que dicen haber salvado la Constitución y las leyes. Pura miopía. No comprendieron que con ello abrían la puerta a los antisociales de toda especie. Aquellos que en este mismo instante deben estar urdiendo múltiples asonadas y confabulación en la mayoría de nuestros países. Exactamente en el mismo instante en el que la comunidad internacional reclama que Zelaya sea repuesto en la Casa Presidencial de Tegucigalpa. Tal es la espantosa hazaña de demócratas y de seudodemócratas, lamentablemente eficiente hacedores de nuestras más profundas honduras.

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Ante la crisis económica, apostar por la competencia

Wednesday, July 1st, 2009

La actual crisis económica y los problemas a los que nos enfrentamos no deberían hacernos olvidar que llevábamos 15 años creciendo.

Esta prosperidad, de la que se presumía hace unos meses, presentaba, es cierto, claroscuros. Parte de este crecimiento estaba lastrado por una baja productividad y mantenido por una burbuja inmobiliaria. Pero otra parte era real, consecuencia del crecimiento de empresas como Zara o Mercadona, que no basaban su éxito en subsidios o proteccionismo, sino en la búsqueda de la ventaja competitiva en un mercado abierto. Estos proyectos empresariales que han dotado de músculo a la economía española estaban sustentados en una aburrida y ortodoxa política económica basada en la estabilidad presupuestaria y en una apuesta por la competencia. A veces por motivación propia, otras inducida por la Comisión Europea, España liberalizó sus mercados, creó agencias reguladoras (formalmente) independientes, y desarrolló un servicio de defensa de la competencia. Mientras que se pueden y se deben hacer (y las haremos más adelante) muchas críticas a aspectos concretos de la gestión de la política económica, se debe reconocer también que se había recorrido un camino importante que no debería desandarse.

La actual crisis económica no tiene su origen en estas reformas, la política de la competencia no es cómplice de la falta de regulación de los mercados financieros, o de la burbuja inmobiliaria. También debemos reconocer que la política de la competencia no aporta soluciones a corto plazo, no nos ayudará a inyectar liquidez inmediata en los mercados financieros o a estimular la demanda o luchar contra el desempleo. Sin embargo, no debemos olvidar que la apuesta por la competencia es la fuente de nuestra prosperidad futura y algunas políticas coyunturales que se proponen para frenar la crisis pueden ponerla en peligro.

La política de la competencia en período de recesión económica

Es muy probable que las distintas autoridades de la competencia, tanto en España como en el resto de países afectados por la crisis, se vean presionadas a, por ejemplo, relajar las prácticas anti-trust, o los requisitos para permitir las fusiones empresariales, todo esto con el objetivo de evitar quiebras empresariales y sus consecuencias en términos de puestos de trabajo. También es previsible que las ayudas del estado a las empresas o industrias vayan a incrementar sustancialmente, tensionando la normativa existente. Los ejemplos en este sentido son múltiples, desde cómo se plantean ayudas a sectores industriales, por ejemplo, desde el sector del automóvil (en los EEUU o en España) hasta las políticas respecto al sector financiero.

Parece razonable que el contexto actual de recesión económica influya en la política de la competencia y en la actitud de las autoridades anti-trust. La cuestión, claro está, es de qué manera y en qué medida. Si se decide incentivar un sector industrial concreto, se debería de hacer respetando al máximo la neutralidad entre las empresas. Así, por ejemplo, inyectar liquidez en un sector, por ejemplo, un plan Renove en el sector del automóvil, no tiene porque implicar dar ventajas a unas empresas sobre otras. Sin embargo, hay barreras que no deberíamos cruzar. Si permitimos fusiones que normalmente serían prohibidas, o diseñamos marcos regulatorios muy favorables a las empresas establecidas, los costes en el largo plazo pueden ser muy grandes. Cuando termine esta crisis y las medidas excepcionales, la posición de nuestra economía y nuestro bienestar volverá a depender de nuestra productividad, y ésta no será muy alta si llegamos a esa etapa con sectores industriales y de servicios con poca competencia. En un contexto de este tipo será difícil que puedan surgir proyectos empresariales de futuro y creadores de valor y de empleo.

Otro aspecto también clave dentro de la política de la competencia a nivel europeo es mantener la integridad del mercado único europeo. De esta forma se asegurará la correcta y efectiva coordinación de las distintas políticas de los distintos países de la UE, evitando que los problemas de un estado miembro se exporten a otros estados miembros de la UE, provocando una espiral de medidas de respuesta. Asimismo, sería un error de la UE recurrir a políticas comerciales exteriores proteccionistas respecto a tercas partes, medidas cuyo único resultado serían entrar en un espiral proteccionista a nivel global con nulos beneficios para nadie.

Todos estos costes de relajar la política de la competencia y de recurrir al proteccionismo (dentro o fuera de la UE) los podemos observar en lo sucedido en el pasado. Los orígenes de la defensa de la competencia hay que situarlos en los EEUU entre finales del siglo XIX y principios del XX, con las resoluciones adoptadas por el congreso americano, la Sherman Antitrust Act y la Federal Trade Commission Act of 1914. Estas normas sancionaban los abusos de posición dominante y cualquier intento de acción concertada contra la competencia. Las resoluciones fueron aplicadas con firmeza llevando, por ejemplo, a la disolución de monopolios como el de Rockefeller Standard Oil. Esta política trajo prosperidad a los EEUU, pero se debilitó a raíz de la crisis financiera del 29. El comienzo de los años treinta se caracterizó por una aplicación laxa de la política de la competencia, un aumento del proteccionismo y una reducción del comercio internacional. Hoy existe abundante evidencia que esto motivó que se demorara la recuperación de la crisis, lo que supuso un alto precio en términos de desempleo y de bolsas de pobreza. No deberíamos repetir estos errores.

En resumen, la competencia en los mercados no es la causa de la recesión económica en la que se encuentra España, ni tampoco puede ser parte de la solución. Así pues, la política de la competencia no debería sacrificarse en aras de unas hipotéticas ganancias a corto plazo que pueden ser muy costosas en el largo plazo. Y caer en las tentaciones proteccionistas solamente conllevaría entrar en una espiral de respuestas con el resto del mundo que no ayudaría en nada a la remontada económica.

La política de la competencia en España

Aunque hemos reconocido con anterioridad los avances en la política de la competencia en España, es el momento de comentar sus puntos débiles, al mismo tiempo que señalamos algunos principios en los que debería basarse.

Independencia de las instituciones reguladoras.

Un problema fundamental de la política de la competencia española es que los distintos gobiernos nunca han apostado por una verdadera independencia de las agencias reguladoras (CMT, CNE, etc…). Una muestra de ello es la elección de los órganos directivos de estas instituciones que, con frecuencia, ha obedecido exclusivamente a una lógica de reparto de poder político. Se han producido casos, por ejemplo, en que los diputados de un partido pasaban sin solución de continuidad a presidir una agencia reguladora.

Una agencia reguladora es un árbitro entre los distintos intereses de las empresas del sector. Su principal activo debería ser una independencia de criterio que transmita a las empresas que sus potenciales ganancias se deben basar en sus ventajas competitivas y no en la potencial captura del regulador que les lleve a un marco normativo favorable. Ahora, por ejemplo, es un momento importante en el mercado de las telecomunicaciones por la introducción de la fibra óptica en los hogares. Los intereses de Telefónica son muy diferentes de los del resto de los operadores. El desarrollo futuro de este mercado y las inversiones dependerán en gran parte en que el regulador sea capaz de marcar unas reglas de juego claras y transmitir a la industria que las futuras disputas se dirimirán por criterios exclusivamente técnicos.

También fuente de problemas son las interferencias del poder político en las fusiones y adquisiciones empresariales, y la llamada política de “campeones nacionales”. Esto ha sido un mal endémico estos años. La aprobación de una fusión empresarial debería estar fuera del debate político y depender de un complejo debate técnico entre las posibles ganancias de eficiencia en la producción y los efectos negativos de aumentar el poder de mercado de una empresa establecida. El marco de maniobra a este respecto además es pequeño, porque un punto débil de la economía española es que sectores estratégicos como la electricidad o las telecomunicaciones están muy concentrados.

Utilización de mecanismos competitivos de adjudicación.

La asignaciones de nuevas licencias, de permisos de contaminación o del espectro radioeléctrico, no se han hecho (y deberían) siguiendo procedimientos transparentes de adjudicación. Un ejemplo sangrante fue la adjudicación de licencias de UMTS que se hizo bajo un oscuro procedimiento de concurso. Resultado: una recaudación de 19 euros per cápita cuando el Reino Unido consiguió poco tiempo después 650 €. Además, la adjudicación la obtuvieron las empresas establecidas y una empresa de capital español que aún hoy no es operativa. Un procedimiento competitivo (una subasta, por ejemplo), además de recaudar unos 20.000 millones de euros adicionales, hubiera dado entrada a algún otro operador europeo dando lugar a un mayor grado de competencia.

La competencia y el sector público

Aunque la competencia siempre se asocia al sector privado, también puede tener un impacto en la mejora de la eficiencia del sector público. Pongamos dos ejemplos:

Competencia entre Universidades.

Nuestras universidades actualmente no compiten entre si, la movilidad de estudiantes es muy limitada, y no existe casi información sobre la calidad de los estudios ofrecidos por cada universidad o la producción investigadora de los departamentos. En resumen, nuestras universidades actúan como monopolios sobre una demanda cautiva. Esto genera distorsiones en los incentivos que, en el pasado, han sido especialmente visibles en la selección del profesorado y actualmente lo son en el diseño de nuevos planes de estudios. La administración trata de corregir estos problemas con regulación y controles, pero promover la competencia podría ser una forma más efectiva de conseguirlo.

Si se promoviese la movilidad de los estudiantes y se difundiese información sobre la productividad docente y científica de cada universidad, éstas tendrían incentivos a llevar a cabo una mejor gestión. La demanda de alumnos de cada universidad dependería de su posición relativa respecto al resto. Las universidades tendrían que especializarse y desarrollar estrategias para resultar más atractivas. Además, esta movilidad ayudaría a que los mejores talentos fueran a las mejores universidades, lo que tendría efectos positivos sobre nuestra productividad y sobre la igualdad de oportunidades (reduciendo el peso que tiene la formación y el nivel de renta de los padres en el acceso a una buena educación superior). Una reforma en esta línea resultaría innovadora en España pero no así en los países anglosajones en los que tradicionalmente existe mucha movilidad y son habituales los rankings de universidades. Tal vez sea éste uno de los factores que explica porque estos países cuentan con las mejores universidades del mundo.

Competencia referencial entre comunidades autónomas

Los ciudadanos no tenemos buena información sobre la calidad de la gestión de los gobiernos autonómicos (tampoco, de hecho, de la del gobierno central). Cuando hay deficiencias en los servicios es difícil diferenciar entre la mala gestión y la deficiente financiación, generándose por ello mucha tensión política. Sería importante dar información sobre los gastos de las comunidades autónomas conjuntamente con indicadores de calidad de los servicios prestados. La comparación entre las comunidades autónomas nos permitiría identificar las estrategias correctas, y los errores, y sobre todo nos permitiría aislar el debate de la financiación, de la necesaria exigencia de una buena gestión.

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