Estación desastre
“La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia delante”, decía el filósofo danés Sören Kierkegaard. Escucho a muchos pontificando de lo que debió ser, de lo que se debió hacer, de lo que no hubiesen hecho, y me pregunto: ¿y por qué no actuaron?
Las historias y relatos de situaciones de extrema violencia como las desatadas en la Estación N°6, en el distrito de Imaza, Bagua, que no son sino otro ejemplo de crueldad colectiva, deben ser investigados a profundidad. Estos hechos, cuya violencia expone una parte negativa de la naturaleza humana -aquella que aflora cuando las situaciones provocan conductas que sobrepasan las características individuales-, se están haciendo cada vez más frecuentes, coincidentemente a pocos años de un proceso electoral crucial para la región.
Es fácil caer en el facilismo y decir “son personas humildes, buenas y se dejaron llevar”. Hasta podría ser cierto. Empero, es imperativo que se siga un proceso penal por los hechos sucedidos, tanto por los familiares de los policías caídos como por el resto de peruanos. Y ahí, me da la impresión, volveremos a caer en la falacia de apelación a la pobreza, típica de este tipo de situaciones: dado que los indígenas son personas de bajos recursos, son -por ello- inherentemente buenas y, por lo tanto, inimputables. Sostener eso no sólo es falso, sino peligroso.
Otro recurso será argumentar que la decisión de los hechos violentos provenía de terceras personas, tratando con ello de evadir la responsabilidad de los actos cometidos por los criminales. Ello, por supuesto, es una gran mentira. La responsabilidad directa de los actos es intransferible. Hay que determinar las responsabilidades y procesar debidamente a quienes se encuentre culpables. Y si en estos momentos trágicos aún quedan situaciones de tensión, no es tampoco razón para otorgar una amnistía colectiva.
En un sistema democrático -donde prima el Estado de Derecho-, la inconsulta sobre el D.L. 1090 se debió trasladar al sistema judicial, no a la toma de carreteras y el secuestro de policías. “Se debió negociar”, dicen; por supuesto que sí. Empero, la pregunta no debería ser esa sino: ¿por qué no querían negociar? Y me refiero a ambas partes. La falta de comunicación en estos trágicos hechos sin duda merece también una explicación e investigación -ojalá no Congresal-. Empero, todo ello no debe desviar a la Fiscalía de iniciar las investigaciones y procesar a los que resulten responsables.
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June 20th, 2009 at 22:04
Doctor Garrido:
La última vez que opiné con relación a sus apreciaciones, me indicó algo así como que era un Doctor pero, yo tengo muchos años más que usted y me tomé la libertad de ser coloquial, eso no volverá a repetirse.
Con relación a este artículo lo felicito porque coincide con mis apreciaciones pero, dejar a los fiscales y jueces nacionales la investigación y esclarecimiento de los sucesos de Bagua dentro del marco legal vigente, hará que las cosas sigan igual y mañana tendremos un nuevo enfrentamiento.
La solución va relacionada con lo que usted señala en un artículo anterior donde compara al tejano versus el piurano, el tema es que se debe trabajar sobre la propiedad del suelo y subsuelo pero, sin abusos o pretensiones desmedidas de parte de los lugareños.
June 25th, 2009 at 16:12
Lo dicho me parece pertinente. Sin embargo me suena un poco vacío si lo que se pretende es explicar lo ocurrido en Bagua y, en esa medida, buscar no solo la sanción sino también las medidas que permitan prevenir que sucesos así ocurran nuevamente (o al menos lograr que ocurran con menor frecuencia)
En ese sentido, decir que hubo terceras personas involucradas en la radicalización de la protesta si es pertinente. Y también lo es decir que, de todos los culpables, quizás los nativos sean quienes menos peso deban llevar en la conciencia: al fin y al cabo se vieron sometidos al tira-y-jala entre el gobierno y la izquierda recalcitrante, dónde unos les llenaron la mente de ideas y otros no se esmeraron en demostrarles que aquellas ideas eran falsas.
Definitivamente nada quitará responsabilidad penal (que tendría que ser una sanción pedagógica para la sociedad), pero pensar acerca de estos “matices” si permite ver las cosas desde un panorama más amplio y útil.
July 30th, 2009 at 10:17
[...] la seguridad y sanciones duras para los que fomentan estas protestas, como se sugiere en el texto Estación desastre del Instituto [...]