Los niños del comunismo
“Viva la revolución marxista-leninista-maoísta, pero principalmente maoísta para la conformación de la República Democrática Popular del Perú! Viva el Partido Comunista del Perú!”. No, no son las vivas del camarada José en el VRAE o del camarada Artemio en el Huallaga. Son las loas de Samuel, de tan sólo 10 años, transmitidas el fin de semana y que demuestran que el terrorismo armado e ideológico en el Perú es una realidad sobre la cual debemos actuar sin dudas y sin pérdida de tiempo.
El Partido Comunista Peruano mantiene aún los objetivos iniciales del terrorismo senderista, con algunas diferencias –aún por ver si se mantienen- en cuanto a formas y elementos. Parten, sin duda, de una visión marxista-leninista-maoísta donde se se busca instaurar una dictadura del proletariado bajo la dirección del PCP; dado que los estamentos democráticos son considerados burgueses e imperialistas, se alcanza el poder por las armas y –aquí una pequeña variación con Sendero- las alianzas con otras fuerzas revolucionarias. “Nuestra política actual, del Frente Unido Democrático Revolucionario antiimperialista y antifeudal, no es ni de pura alianza sin lucha, ni de pura lucha sin alianza, sino que tenemos que combinar la alianza y la lucha propiamente a las condiciones peruanas; esto es marxismo, solamente así es revolucionario”, reza el blog del PCP-MLM. Es, sin ninguna posibilidad de equívoco, un proyecto ideológico, armado y subversivo. Es, en resumen, más del mismo terrorismo de Sendero, modernizado y actualizado a las tendencias del terrorismo internacional –léase, medios electrónicos, adoctrinamiento de menores, financiamiento del narcotráfico, entre otras.
Según algunos de nuestros especialistas locales y analistas progres, todo esto no es más que un problema de delincuentes comunes, financiados por el narcotráfico, desprovisto de un plan armado-ideológico. Nada más alejado de la realidad. Las razones de apelar a dicho membrete, sin embargo, no es casualidad: por un lado, al ser delincuencial, obliga a una intervención policial, no militar, cuando es por todos conocido que la policía no tiene ni el entrenamiento, ni la experiencia ni la capacidad de actuar en dichas zonas; por otro lado, en tanto sea delincuencial, las penas aplicables son infinitamente benignas frente a las actuales leyes antiterroristas.
Hay que tomar acciones inmediatas que reestablezcan el orden y el sentido de autoridad que todo estado debe ejercer en su territorio, dentro del estado de derecho y las leyes que contemplan dichas acciones. Empero, el estado brilla por su ausencia, y la prensa progre se desvía cuanto puede del tema. ¿Alguna ONG interesada en los derechos de esos niños?

