La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

Cómo Entender los Ciclos Económicos

http://www.institutoaccion.com/2009/02/26/como-entender-los-ciclos-economicos/

Si se desea –seriamente- entenderlos, habría que partir por revisar la Teoría del Dinero y el Crédito o Acción Humana, obras publicadas en 1912 y 1949 –respectivamente- por el economista austriaco Ludwing Von Mises, donde explaya -desde una teoría del capital- cómo una artificial tasa de interés, mantenida por una política hiperinflacionista y de expansión crediticia, perturba la adecuada disposición de capital, haciendo que los mercados de bienes “malinviertan” masivamente.

Es dicha perturbación inicial la que conlleva los fundamentos microeconómicos que conducen a las observaciones macroeconómicas luego evidentes. No es que un par de banqueros y especuladores angurrientos produzcan la crisis; los ciclos económicos no son eventos financieros que se trasladan al resto de la economía: es un problema intratemporal –es decir, afecta a todos los sectores simultáneamente.

El problema radica en la manipulación por parte de los gobiernos de la tasa de interés: al reducir la misma -por debajo de la tasa libre de mercado- los inversionistas ven como rentables proyectos que antes no lo eran. De ahí las inversiones masivas. Dado que los proyectos son ahora más rentables, hay una expansión de la inversión en bienes de capital; de ahí que se obeserve en los mercados de materias primas mayor volatilidad que en los mercados de bienes de consumo. Cuando las discrepancias afloran, los mercados reaccionan contrayendose.

Amplia evidencia sustenta esta teoría. Respecto a la crisis existente, bastaría con revisar la reducción de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (FED) entre el 2003 y el 2004 al 1%! Anterior a la Revolución Industrial, las crisis ocurridas en los siglos XIV y XVI –de acuerdo a los estudios de Cipolla- tuvieron como origen una expansión crediticia injustificada similar; post Revolución Industrial abundan los ejemplos: 1819, 1825, 1836, 1847, 1857, 1866, 1873, 1882, 1890, 1907, 1921, 1929, 1970, 1990 y 1997. En todas ellas existe evidencia de una masiva expansión crediticia.

¿La solución? Dejar de intervenir; permitir que los mercados valoricen los proyectos realizados y por realizar de acuerdo a los reales ratios de consumo-ahorro-inversión existentes en los agentes económicos. Sólo así podrá limpiarse la economía de las malas inversiones, y sólo así los diversos activos –mano de obra, bienes, servicios et al- podrán reubicarse productivamente.

Creer en el gasto gubernamental y en el dinero barato destinado a programas anticrisis es echar más gasolina al fuego. Lamentablemente, esos son los incentivos de quienes ostentan el poder gubernamental y de los estatistas de turno que quieren iluminarnos con sus políticas setenteras.