La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

La Falacia del Salvataje

http://www.institutoaccion.com/2009/02/08/la-falacia-del-salvataje/

El gobierno ha decidido aumentar el drawback de 5% a 8% dentro del plan anticrisis. Nos reiteran que dicho subsidio es una esperanza para el sector exportador, que volverá a los susodichos más competitivos y que la medida salvará miles de puestos de trabajo.

El trasfondo de salvar a la Industria X -Henry Hazlitt dixit- es muy simple: ni bien un sector económico se ve amenazado por un competidor externo, la idea del salvataje salta a las primeras planas en medio de arengas nacionalistas y utilitaristas.

El problema, por supuesto, no es sólo el salvataje. Dentro de la lluvia de millones de todo plan intervencionista, unos cuantos millones -sea en drawbacks, aranceles, cuotas inter alias- no es gran cosa (en este caso, son 360 millones de nuevos soles, monto que de alguna manera asumiremos el resto en impuestos, tarifas o inflación -vía emisión-).

El problema de fondo son los costos derivados del salvataje, aquellos que siempre esconden los proponentes y que, como recaen en millones de consumidores, a nadie le es importante defender. Subvencionar a un sector crea una seria distorsión en las capacidades competitivas del mismo, pero una distorsión mayor en los sectores que subvencionan la medida. Me explico: al transferir recursos de sectores Y, Z y otros a la Industria X estás -finalmente- drenando recursos de sectores competitivos y rentables a un sector que no es ni competitivo ni rentable bajo su actual capacidad productiva. Incluso, si uno extiende dicha línea lógica, el real beneficiado con la medida es el consumidor foráneo, al recibir un producto de mayor calidad a menor precio, subvencionado -en este caso- por el país de menores ingresos; o sea, el mundo al revés.

Con respecto a los puestos de trabajo, lo mismo: salvas puestos de trabajo en la Industria X a costa de puestos de trabajo en los sectores Y, Z y otros que deberán reducirse al ver sus márgenes acortados. Finalmente están los costos asociados a toda intervención: como bien dice Jeffrey Tucker, para que el socialismo prevalezca, el público y la academia deben estar convencidos que el capitalismo falló. Qué mejor excusa para introducir mayores cuotas de estatismo que salvar a la Industria X.

El reto del sector consistía en optimizar recursos en tiempos difíciles: reduciendo costos, cooperando o integrándose con sus pares, buscando nuevos mercados, exigiendo reformas en áreas críticas -laborales, tributarias, entre otras, etcétera. Pero, no; en el Perú es más fácil convencer a un par de burócratas que ser exitoso sin ayuda de terceros.