La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

El Perú y su Laberinto

http://www.institutoaccion.com/2008/08/28/el-peru-y-su-laberinto/

La guerra ideológica en Latinoamérica cobra cada día más fuerza, y las alianzas se van consolidando. Perú, por supuesto, no es una excepción. Y más que un simple bastión potencial, es un punto clave en este conflicto. Eso lo tiene muy claro el mandatario venezolano, Hugo Chávez, principal interesado en sumar este país al grupo de fuerza que viene gestando, y la fecha resalta en su calendario regional.

Las elecciones peruanas del 2011 serán de suma trascendencia para la región; en ellas se decidirá el destino de un bloque geográfico, económico y cultural muy relevante para Latinoamérica. A fin de consolidar el bloque andino, Chávez requiere de Perú y Colombia; empero, el primero es el bocatto di cardinale. La alta aprobación del presidente Alvaro Uribe, así como la alta desaprobación del presidente Hugo Chávez en Colombia, hace difícil la introducción de un aliado por la vía democrática. Sin embargo, si contase con Perú en el bolsillo, Colombia sería sólo cuestión de tiempo.

Lo inverso es igualmente posible; como bien indican Sobel y Leeson en el Reporte Anual del Cato Institute (2007), la libertad económica se contagia entre países vecinos, con una fuerte incidencia en el comercio. Las altas tasas de crecimiento económico que muestra Perú, debido entre otros factores a una mayor apuesta por la libertad, podrían convertir al mismo en un modelo para la región.

La pregunta relevante sería entones, ¿qué tan probable es que el Perú resbale en el proyecto regional bolivariano? ¿Qué es lo que separa al Perú del camino al progreso, o de volver a la senda de atraso y pobreza?

Uno pensaría, en principio, que el crecimiento económico y la consecuente reducción de pobreza bastarían para aclarar el modelo; sin embargo, podemos ver que en el caso de Perú, el crecimiento y la reducción de pobreza no son suficientes. Si bien la economía ha crecido y se ha reducido con ello la pobreza los conflictos sociales no sólo no disminuyen, sino -muy por el contrario- aumentan.

La impotencia del Estado peruano se suma a una situación perceptible por los capitales, tanto nacionales como foráneos. El crecimiento económico parece así maldito: si crecemos mucho, las demandas aumentan por mayor redistribución; si el populismo se desborda, se pone en riesgo el crecimiento y la posterior reducción de pobreza, con lo cual aumentan las posibilidades para un populista en el 2011. El Perú se encuentra, ciertamente, entre la espada y la pared.