La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

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Vaya “Nacionalista”

http://www.institutoaccion.com/2007/12/22/vaya-nacionalista/

Pasadas unas horas de la firma en Washington del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, un representante del “nacionalismo” propone la vacancia de la Presidencia de la República debido a una supuesta “incapacidad moral” del actual mandatario al haber –en un determinado contexto- ofrecido (como candidato) la no firma de dicho tratado. Para Daniel Abugatás, de cuya incapacidad mental se podría escribir tomos, no hay que perder el tiempo para hacer un bolivarianazo a lo evo. Hay que estar alertas del transfondo de este disparate.

Carlos Sabino, en su artículo “Receta para el poder absoluto”, explica cómo los amantes del estatismo y del autoritarismo promueven, de manera sistémica, un programa que permita tomar el poder, sin importar el sustento democrático del mismo. Sabino, en dicho artículo, esboza el programa como uno que se desarrolla en tres pasos: el primero consta en crear una crisis, basado en cualquier tipo de hecho, lo suficientemente consistente a fin de generar una disfunción cognitiva en la población; el segundo implica presentarse como alternativa única al cambio del modelo previamente criticado y prometer –asimismo- todo tipo de dádivas y ofertas populares, sin importar la plausibilidad de las mismas; el tercer y último paso, claro está, se trata de tomar el poder y lograr –lo más rápido posible- cambios sustanciales al modelo democrático de tal manera que permita la consolidación en el poder.

Este programa se realizó, al pie de la letra, tanto por Chavéz como por Evo, y es el mismo plan político que presenta Humala –hoy, a través del nacionalista en cuestión-. La idea, por lo tanto, no es nueva, pero si es reproducible. Sin embargo, hay que tener presente que para Humala el gran adversario hoy no es el presidente Alan Garcia, sino el factor tiempo. Cada día que pasa es más complicado vender la receta incendiaria que tanto beneficio produjo en Venezuela y Bolivia a los dictadores hoy instalados. Y es que la receta requiere de un alto porcentaje de descontento, cosa que hoy –por motivos endogenos y exogenos- cada vez es menos probable, dados los evidentes beneficios producto del crecimiento económico.

Así las cosas, tengamos claro que el disparate no es por amor al pueblo, sino por el fervoroso deseo de acceder al poder; y, cuanto más autoritario y absoluto sea el mismo, mejor para estos enemigos de la libertad. Estamos advertidos.