La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

Extraña Polémica Sobre Privatizaciones Inexistentes

http://www.institutoaccion.com/2007/12/03/extrana-polemica-sobre-privatizaciones-inexistentes/

Titular de El País sobre una noticia adelantada por Expansión: “Gallardón también quiere privatizar el alumbrado”. Parece que se extiende una manía nada saludable de privatizar todo, también el alumbrado. Y hablando de salud, en el mismo diario leí un reportaje titulado: “Cuando la sanidad pública es un negocio”. Según el pensamiento único la sanidad es un derecho y no un negocio, porque su objetivo es garantizar la asistencia médica a los ciudadanos, no obtener beneficios. Los populares se defienden con argumentos de este estilo: “el sector privado tiene mayores estímulos para gestionar mejor, lo que permite un ahorro de costes importante”.

Conviene distinguir dos niveles de la discusión. El primero y más inmediato es el de la validez instrumental de la privatización. El más profundo, y lamentablemente poco ponderado, es el de la existencia de tal cosa como la privatización.

El PP recurre a un discurso liberal, pero jamás sale del primer nivel, que no atañe a los principios sino a la eficiencia. Los liberales han recurrido a este plano con frecuencia, dados los incentivos y la productividad que el mercado registra con clara superioridad frente a sus alternativas. El inconveniente de limitarse a esta estrategia es que reduce la libertad a un medio, en franca competencia con otros. Los debates instrumentales sobre la privatización y el mercado no sólo ceden terrenos clave a los enemigos de la libertad sino que excluyen la opción de la privatización entendida para que tenga algún sentido.

Según el DRAE, privatizar es “transferir una empresa o actividad pública al sector privado”, siendo privado lo “que no es de propiedad pública o estatal sino que pertenece a los particulares”. Pero cuando se habla de privatizar prácticamente nunca se habla de transferir la propiedad a los particulares. En la “privatización” de la sanidad o del alumbrado la propiedad y el control siguen siendo públicos, y no hay más novedad que esa cosa rara de “privatizar la gestión”.

Las Administraciones Públicas siguen quitándole el dinero a la gente con la excusa de la sanidad, pero dejan de hacer directamente los hospitales, y pagan a unas empresas tanto dinero por paciente o por usuario durante un determinado tiempo. El modelo de Estado del Bienestar continúa tal cual, la propiedad pública no cambia, y lo único que pasa es que los costes son menores y los impuestos también… si todo sale bien, que igual no sale. Y si no sale, posibilidad razonable dados los extraños incentivos que incorpora este sistema espurio, entonces, lógicamente, la culpa será del mercado y de la privatización.

Otro tanto sucede con la supuesta privatización de Gallardón. Estuvo bien el ABC al titular: “El Ayuntamiento estudia ‘privatizar’ el alumbrado público”. Privatizar entre comillas, claro que sí.
Publicado originalmente en http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_40710.html
Republicado por el Instituto Acción con la autorización de Carlos Rodriguez Braun.