Oxímoron Socialista
El abogado Baldo Kresalja, en reciente columna en el diario La República dice “el establecimiento constitucional de los principios fundamentales de orden económico se realiza porque en la base de todo orden social se encuentra una determinada organización económica, jugando el Estado siempre un rol fundamental, sea como agente o como regulador, o en ambos roles. Por cierto, se trata de una ordenación destinada a la satisfacción de necesidades individuales y sociales a través del mercado, por lo que el sistema económico elegido tiene importantes implicancias sociopolíticas”.
Es necesario apuntar que dicha proposición es contradictoria en sus términos; es decir, un oxímoron. La economía, el orden natural al que se refiere el abogado, se basa en la acción individual, y la misma no puede –a fin de que sea eficiente- estar intervenida, toda vez que dicha intervención procura ayudar a una parte y eso solo podría hacerse a costa de la otra. Empero, lo importante, es que este oxímoron es recurrente: creer que pueden coexistir los conceptos “social” y “mercado” a la vez. De hecho, tan recurrente es, que el autor –en el mismo artículo- dice unos párrafos después “…hay que recordar que la fórmula escogida por la Constitución de 1979 y por la vigente, es el de “economía social de mercado”…”.
Lo social implica intervenir, redistribuir; el mercado implica libertad de acción, laissez faire. La “economía social de mercado”, como concepto, es un disparate, tanto como sería hablar de un “ateísmo místico” o una “clara oscuridad”. El propósito de una política “social” es que a través del estado se obtengan beneficios que no pueden ser logrados vía el intercambio (es decir, en el mercado). De ahí parte –justamente- la procedencia del movimiento “socialista”, del querer aprovechar el estado para redistribuir la riqueza socialmente, y no meritocráticamente.
Una política social apunta a brindar salud, educación, vivienda y otros bienes y servicios vía la intervención del estado; los recursos, por supuesto, no los genera el estado, sino cierto grupo de contribuyentes. Ellos, bajo el uso de los poderes coactivos por parte del estado, aportan impuestos que luego son destinados a cubrir dichas carencias.
Así que, tratemos de decir al pan, “pan” y al vino, “vino”. “Social” es redistribución; “redistribución” no es libertad, es coacción; y “coacción”, bueno, eso ya sabemos qué significa.

