Por un Mundo Más Libre
Rousseau, en su Contrato Social, decía que el hombre nace libre, y sin embargo se encuentra (por todos lados) encadenado. Y es que los amantes del estatismo buscan liberar a algunos de la “opresión”; para éstos, el robarle a Pedro para darle a Mateo está bien, en tanto Mateo tenga más justicia social; qué importa que Mateo aprenda que robar está bien, y que Pedro pierda parte del fruto de su trabajo en el pasado. Una barbaridad por dónde se vea. Empero, ahí están los estatistas para recordárnoslo todos los días en sus columnas culturales.
Felizmente, la Fundación Heritage acaba de publicar su décimo tercera edición del Índice de Libertad Económica (2007), y las noticias son relativamente buenas. En general, el mundo se está liberalizando: durante los últimos diez años, todas las regiones han evidenciado una tendencia hacia sistemas económicos y políticos más libres; lamentablemente, la zona Americana es aquella donde menor dinamismo hacia la libertad existe. Tal vez por ello es que los reportes más prestigiosos nos deparan un futuro de menor desarrollo versus la zona asiática e indoeuropea; es coherente –asimismo- con el sueño intervencionista y estatista de Chávez, Morales, Correa, Kirchner, Lula, y los sustentos ideológicos de Stiglitz, Chomsky, y etcéteras…toda una pandilla.
El índice, guarda una relación brutalmente fuerte con los principales indicadores sobre calidad de vida: los países más libres tienen ingresos per cápita que casi sextuplican aquellos de los países menos libres –o más intervencionistas-. De igual manera presentan mejores tasas de crecimiento económico, de esperanza de vida, de calidad de la atención en salud, de alfabetismo, de empleo, de estabilidad política y de acceso a infraestructura básica. En resumen, si pudiéramos elegir donde nacer, tendríamos que usar de referencia al índice, antes que a la guía Michelin.
En el caso peruano, las noticias son mixtas; empero, la realidad patea en los indicadores más importantes según los estudios sobre flujos de inversión: respeto a la propiedad privada, libertad laboral y corrupción. En ellos, estamos entre el primer y segundo quintil de peores resultados, augurándose con ello un pobre flujo de inversiones en el futuro inmediato. A nivel regional, estamos muy cerca de nuestros vecinos Brasil y Colombia, lejos –para bien- de los socialistas Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina; pero lejos también del Chile “socialista”, quien tiene el mérito de estar a solo un paso de considerarse entre los diez países más libres del mundo. Con razón a ellos les va tan bien, y al resto tan mal.
Solo 30 de los 157 países viven en economías libres o relativamente libres, lo cual es alentador para quienes luchamos por la libertad, ya que significa que aún hay mucho por hacer; queda, claro, siempre la zozobra de ver a los países subsaharianos al final de tabla, no entendiéndose cómo algunos aún no pueden sumar 1+1.

