La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

Camino al Cielo

http://www.institutoaccion.com/2006/11/14/camino-al-cielo/

Después de años de negociaciones entre sindicatos, gremios y dos gobiernos, estaría a punto de promulgarse una nueva Ley General del Trabajo. Se dice que esta ley -que multiplica las barreras y los costos de la legalidad laboral- es producto del consenso. Lo que no se dice es que hablamos del acuerdo entre un grupo reducido de ciudadanos (caciques sindicales, empresarios agremiados y burócratas) que consensúan a espaldas de la mayoría no empleada. Pero esto, a decir verdad, no es en sí lo inquietante. Lo negativo es la irracionalidad de la ley. Ni legislan nada razonable para mejorar empleabilidades, ni para elevar productividades, e incrementan cándidamente los bloqueos a la creación de puestos.

Los defensores de esta ley sostienen, con desenfado propio de mejor causa, que mayores barreras incentivarán el alza de la productividad laboral. Pobrecitos (nosotros), de necedad y de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, no al cielo.