La consecuencia de una ley de salario mínimo no es el aumento del ingreso de los trabajadores menos preparados, sino una reducción de sus oportunidades de empleo.

William Baumol

Buenos, malos y Otros Peruanos

http://www.institutoaccion.com/2006/11/03/buenos-malos-y-otros-peruanos/

Pedro, un agricultor en el Valle de Cañete, vende la poca producción de su huerta en el mercado local; sus dos hijos, educados en unidades escolares locales y atendidos en la posta más cercana, esperan tener un futuro mejor. Orlando, dueño de una zapatería en el Jirón Cangallo tiene solo un hijo, el cual vive con su madre, pero al que visita y atiende con el mismo propósito de Pedro.

Pedro, hombre trabajador y noble, no paga impuestos; para él, la SUNAT es un organismo al cual “desconoce mayormente”; Orlando, por su parte, no solo la conoce, sino además visita recurrentemente: “algunos proveedores son artesanales y no tienen ni boletas, y la SUNAT no reconoce eso pues”.

No es difícil reconocer que ambos peruanos tienen distintos tratos frente al estado y la sociedad. Y no se trata de ser duro, inhumano o cruel; simplemente, de poner la realidad en una perspectiva que nos permita explorarla y registrarla. Uno es un buen peruano, al cual cuidamos y protegemos sin alícuota; al segundo lo exprimimos, esperando recabar de él tanto como nos sea posible.

Durante años, tal vez siglos, la queja hacia con la riqueza y el capitalismo ha sido la misma: “los que más ganan deben pagar más”; en dixit económico, los famosos impuestos progresivos. Marx y Engels aconsejan su rápida implementación en el Manifiesto Comunista de 1848; empero, como bien aclara el economista argentino Alberto Benegas Lynch, terminan siendo regresivo, ya que afectan la formación de capital, y esto –a su vez- los salarios.

Empero, lo más impactante es que seguimos escuchando las voces de aquellos izquierdistas del neolítico tardío con el mismo cuento. Y, más allá de lo negativos que sean finalmente dichos tipos de impuestos, lo cierto es que los que más ganan, pagan más…y por lejos. O sea, no solo son malos peruanos, éstos logran la categoría “pésimos” –léase, hay que asfixiarlos-.

Según datos de SUNAT -recopilados por el IPE- en el 2005, 41 contribuyentes aportaron el 36.3% de la recaudación total, y los siguientes 208 contribuyentes el 19.6%; es decir, ¡el 0.0003% contribuyentes constituyeron el 55.9% de la recaudación total del país! Los últimos 572,000 –de más de 586,000- contribuyentes constituyeron solo el 13.5% de los ingresos fiscales por tributos.

Un segundo… ¿no que los qué más ganan no pagan nada? ¿No que las mineras no pagan un centavo y solo extraen riqueza de nuestra noble tierra? ¿No que en el Perú los ricos tienen privilegios tributarios? Pues, para desasne de unos y despecho de otros, no es así; léase, la izquierda y los socialistas mienten, una vez más.