¿Exonerar o No Exonerar?
Cada vez que el gobierno se plantea introducir una exoneración tributaria, o mantener alguna existente, queda nuevamente abierto un tema espinoso. ¿A quién exonerar? y ¿a quién castigar impositivamente? Y luego: ¿quién decidirá?, ¿por qué? y ¿cómo se evaluará si funcionó? Y, nótese, cuando se decide exonerar a alguien -dado un nivel objetivo de presión tributaria- la recaudación extraída al resto tiene que subir. Justamente por esto, exonerar, dada la mayor carga que implicará para el resto, implica empobrecer y destruir la competitividad de muchos, así como inventar alguna utilidad privada.
Hoy se contempla eliminar selectivamente ciertas exoneraciones. Se plantea eliminar una exoneración que afectaría patrimonialmente a los trabajadores que -vía las AFPs- ahorran en la Bolsa Limeña. Idea perjudicial por su arbitrariedad (anti-ahorristas). La salida aquí es simple: eliminémoslas todas, y podremos bajar tasas y detracciones para todos. Recordémoslo bien: solo una exoneración es aconsejable. La exoneración a todos.

