Ni Cien ITFs
Hace algunos años se reintrodujo –dizque temporalmente- un impuesto a las transacciones financieras (ITF). El tiempo transcurrido contrasta que el impuesto de marras fue una mala idea. Teniendo como única virtud el ser fácil de aplicar, este tributo desincentiva el uso de las cuentas bancarias, incentiva la informalidad y recauda raquíticamente. Con ello destruye competitividades locales y la posibilidad de estructurar cadenas de exportación, sobretodo en sectores intensivos en mano de obra como las pymes. Hoy, sus defensores nos señalan que -gracias a este esperpento- se detectarían a quienes mueven recursos significativamente y no tributan. Lo que no nos señalan es que los “detectados” serían mayormente gentes acogidas a las exoneraciones vigentes.
No señores. Ni con cien ITFs van a poder evitar que algunos se escapen, gracias a las múltiples perforaciones mantenidas por la actual política tributaria. Eliminen toda exoneración. La recaudación subirá, y así podrán bajar tasas y eliminar esta barbaridad.

