Combayo y el Déficit de Estado
A los peruanos ¡cómo nos gustan las expresiones vacías! En estos tiempos, por ejemplo, ante cualquier problema o desenlace negativo –incluso frente a los que la misma burocracia causa por su ineptitud o negligencia- abundan los ilusos que plantean que existiría algún déficit de Estado o que la solución implicaría “más Estado”. Es decir, mayores cargas regulatorias, mayores impuestos o –lo que al final es lo mismo- alguna expropiación.
Hoy, el drama de Combayo grafica un conflicto entre los inversionistas y grupos de interés locales que desconocen la propiedad privada y que exigen rentas en forma violenta. De hecho, el desconocer la propiedad violentamente ha probado ser una práctica rentable, al menos para los caciques, curitas y ONGs involucrados. Ha resultado en cambio -como el caso arequipeño grafica con nitidez- toda una desgracia para la región donde se registra el conflicto. Esto, dado el implacable desmantelamiento subsiguiente de la inversión privada y pública en la zona.
En toda esta historia, el rol de las burocracias, la limeña y la regional, ha sido lamentable. Ellos, lejos de defender la propiedad de quienes invierten, parece limitarse a cobrar implacablemente más impuestos, quebrando metas recaudatorias (por regalías, IGV y renta), y mostrándose más que felices induciendo a que los privados desembolsen aportes dizque voluntarios.
Señores, aquí no hay déficit; hay un lamentable superávit de Estado. Del peor tipo de Estado. De ese Estado que desde hace mucho tiempo toma los impuestos de los mineros y no reasigna nada perceptible hacia la zona. Ése que quiebra las reglas tributarias voraz y constantemente; y que, esclavo de la ideología socialistona prevaleciente en nuestro país, no hace respetar la propiedad privada y que incluso alcahuetea el irrespeto a la propiedad privada. Este último detalle tiene una contraindicación adicional. No solo configura una plaza de espanto para nuevas inversiones, muestra un gobierno débil y timorato. De ésos que si llegan a terminar su mandato, lo hacen rezando.
Una desgracia para el Perú. Un cúmulo de razones para que las inversiones mineras se redirijan hacia Chile.

