¡Alfredo, Más Estado!
“El hombre que produce mientras otros
disponen de lo que él produce es un esclavo”
Ayn Rand
Si algo podemos destacar del debate presidencial, es que nuestro próximo presidente –cualquiera de los dos- es estatista a morir. De hecho, ya en las candidaturas antes de la primera vuelta vimos una demostración clara de estatismo y socialismo en mayor o menor grado. Empero, lo del domingo fue una burla para quien entienda el peso, la carga muerta que significa y el empobrecimiento consecuente de ello.
La mayor presencia del estado implica mayor gasto corriente; mayor gasto corriente implica mayores impuestos y/o mayor deuda (mayor gasto en el futuro); esto significa, a su vez, menor ahorro. El ahorro es la única fuente de crecimiento sostenible y ordenado. Del ahorro nace la inversión, y de ésta el trabajo; en el corto plazo ésta demanda laboral genera mejoras sustantivas en la reducción de pobreza extrema y pobreza; con el tiempo, mayor demanda de trabajo mejora los sueldos y salarios de toda la pirámide de producción.
Algunos pensarán que la mayor presencia del estado significa desarrollo a través del gasto o de la implementación de infraestructura básica (agua, desagüe, luz, etc.). El estado peruano, lamentablemente, ya no tiene capacidad de generar dichos beneficios: es un gran agujero negro que succiona todo tipo de ingreso para soportar el gasto corriente generado por los 60 últimos años de estatismo, intervencionismo, mercantilismo y socialismo.
La reducción del estado es posible, pero requiere de liderazgo y decisión. Menor estado significaría mayor capacidad de ahorro, y con ello mayor desarrollo. Ese desarrollo es el que necesitamos para apalancar infraestructura en forma de inversión público-privada, y las mejoras en sueldos y salarios para todos los peruanos.
El domingo, la pesadilla de cualquier persona que venere su libertad, el respeto irrestricto a la propiedad privada, y que no tenga complejos de esclavo –ya que, cualquier persona que trabaja para otro sin recibir beneficio alguno califica como tal- se hizo realidad. El ping-pong de nuestros ingresos iba y venía en un gasto sin fin; casi como si ellos produjesen el integro del PBI peruano.
Hasta que no entendamos que el estado asfixia la capacidad de desarrollo, que es el estado quien debe hacer su tarea hoy en día, que los empresarios y el mercado tanto pueden dar de sí, no existirá crecimiento alguno que sirva para reducir la pobreza imperante en nuestro país.

