Ayuda Memoria para Quien Ocupe la Presidencia de la Nación
Aunque estas líneas estén repletas de buena intención, no tengo duda que el próximo elegido las encontrará un tanto ásperas y –sobretodo- lejanas de lo que sus asesores y nuevos allegados le estarán contando. El ambiente y las circunstancias en que le ha tocado gobernar implican tiempos interesantes, de ésos que alude una vieja maldición china.
En primer lugar, tenga muy en cuenta que por más que los festejos de toma de mando resulten complacientes, usted ha alcanzado la presidencia en una elección muy reñida. El país esta severamente polarizado y usted difícilmente dispondrá de mayorías congresales y regionales para llevar la casa en paz por mucho más que algunas pocas semanas. Como resultado de esto, note que las agrupaciones políticas que quedan en el camino dispondrán de casi tanto poder (congresistas, alcaldes y presidentes regionales) como usted y sus agendas, en más de un caso, mantendrán abiertamente –o tácitamente- objetivos políticos y económicos muy diferentes sino hostiles a los suyos. Por todo esto va a tener que hilar muy fino para no terminar, como varios presidentes de países vecinos, a las patadas. Recuérdelo bien: el manejo económico no va a estar aislado de esta realidad y por lo tanto, sea lo más claro y cauto que le sea posible.
Su primera restricción resultarán sus antecedentes. Los propios y los de la administración. En el caso de los primeros, es probable que su suerte resulte marcada por su perfil personal. Por ejemplo, si usted es la candidata socialcristiana, hipotecada por un discurso socialistón y repleta de anticuerpos políticos por la etiqueta de derechista que le endilgaron (sin que usted pareciera darse cuenta), no pierda un día. Actúe rápido. Firme el TLC, concesione y capte inversiones agresivamente y –si la suerte le favorece- inmediatamente defenestre al Sutep como gestor de la educación pública. No olvide, si usted resultase más bien una chica indecisa, por favor, guarde un pasaporte al día y algo de efectivo, ante la eventualidad de algún súbito viaje (sin autorización congresal) cualquier día de ésos.
Si en cambio, usted ha sido elegido como el candidato contestatario, ése ex militar viajero con discurso nacional-socialista y muy amigo del dictador venezolano, anticipe claramente que –sin importar lo que usted declare o haga- los capitales huirán del país en escala impredecible. Recuerde también que si usted llegase a firmar algún TLC, éste será con Corea del Norte o con Cuba. Olvídese del TLC con los gringos –los Republicanos difícilmente cerrarán algo como un TLC con usted-. Por lo tanto prepare el impacto del shock post ATPDEA. Como se dará usted cuenta en poco tiempo, la distancia entre lo que le dicen sus asesores (otrora incondicionales de la señora Karp y del congresista Diez Canseco) y lo que pasa, es usualmente enorme. Se dice que ellos no llevaron a Toledo al precipicio sólo por PPK, el ATPDEA y la excepcional coyuntura externa del periodo. Por todo esto, me temo que su mandato no estará exento de sobresaltos y mucha frustración.
Finalmente, en el caso de que el elegido resulte un marchante social-demócrata, un locuaz profesor de gobernabilidad, manchado por su desastrosa gestión a mediados de los ochenta, sólo espero que haya aprendido. Algo, “alguito”, podría alcanzar. Si, por ejemplo, manejase las agallas de firmar el TLC, modernizar la educación pública o defender lo institucional, su gestión podría superar lógicas desconfianzas. Nótelo: en tiempos dificilísimos interna y externamente –hasta para un candidato con bancada congresal consistente y varios presidentes regionales- sus márgenes de acción previsiblemente serán mucho más estrechos que los que dispuso su predecesor. Sin embargo, la alianza tácita entre nacionalsocialistas e izquierdistas caviar, en el congreso y en algunos gobiernos regionales, hará lo posible por que usted regrese a vivir a Paris mucho antes del 2011.
Al lado de estos perfiles personales (y como si estos ya no fueran suficiente carga), estará su segunda restricción: los antecedentes de la administración. El entorno económico previsible sea quien sea el elegido. Sobre estos, no olvide esto: A la economía peruana le va muy bien, pero sólo en índices superficiales. La pobreza persiste alta, la tasa de empleo adecuado no alcanza al 10% de la fuerza laboral, la inversión es raquítica, la competitividad micro se derrumba año a año, el clima de inversión espanta y cualquier salto cambiario le dejará claramente establecido cuán endeudados estamos fiscalmente. En buen español: usted requiere urgentemente implementar reformas estructurales e institucionales de mercado y mejorar prioritariamente la educación de las mayorías. Independientemente de su ideología o sus buenas intenciones, ésta resultaría su tarea primordial. Dentro de esta tarea, tenga mucho cuidado con inflar lo estatal, enriquecerá algunos burócratas (de ésos que se hacen llamar ejecutivos estatales), pero esta inflación le garantizará el ser recordado como otro corrupto más. El caso tan halagado del Banco de la Nación resulta un buen ejemplo. El 2005, a pesar de su abultada y generosa planilla, en pagos a terceros dispendió más de 47 millones de dólares.
Asimismo vacúnese contra la autocomplacencia. Abundarán los personajes que le repetirán que todo va bien y que persistirá todo muy bien. Esto se lo creyó Alejandro Toledo y no le fue tan mal en medio de un entorno global muy favorable. Si, como muchos analistas sostienen, es probable que el panorama global se enturbie en los próximos meses, apostar a flotar y beneficiarse del lo externo sería una opción suicida.
Finalmente, no olvide la adicción económica que tenemos hoy frente a las preferencias arancelarias que unilateralmente nos dieron los gringos. Según cifras del Mincetur, sin TLC, más de un millón de electores perderán su ocupación en actividades exportadoras y la pobreza se inflará rápidamente. Con esto, rápidamente, usted mismo se habrá hecho un harakiri político y quedará a disposición de más de una hiena.
Espero que estas líneas le sirvan. Y aunque sabemos que su reto es enorme, por favor no nos venga con que usted no sabía, o que alguien no lo dejó. Recuérdelo bien: nosotros pagaremos sus errores.

