Gano la Mentira…
Sin poder afirmar con certidumbre los resultados finales de la justa electoral, es posible –con mucha confianza- afirmar quién fue el gran ganador de la misma. Algunos pensarán que se trata del nacionalismo, o del etno-nacional-cacerismo; otros, que en segunda cualquiera de los otros dos candidatos (Alan o Lourdes) podrá vencer al autócrata. Sin embargo, creo que la gran ganadora de esta contienda electoral ha sido, indudablemente, la mentira sistemática y pérfida de la izquierda peruana, personificada en Diez Canseco, Villarán, el sindicalismo, y de todos aquellos que han fraguado la realidad en los temas que veremos a continuación.
Durante los últimos 5 años –al menos- recurrentemente se nos ha mentido, embaucado y estafado con dos premisas concretas: la primera, es que el modelo actual –supuestamente neoliberal- no ha servido, que la pobreza no ha disminuido, y que –por ende- es necesario virar a un modelo estatista de intervención; la segunda, corolario de la primera, es que los “ricos” son más ricos, y que los “pobres” son más pobres, requiriendo por ello mayor redistribución de la riqueza.
Dichas falacias, lamentablemente, no han sido rebatidas por quienes tuvieron el acceso durante meses a las cámaras, micrófonos y medios escritos, perdiendo la realidad más por walk-over que por falta de pruebas. Veamos porqué.
Sobre la primera premisa, es clara y concreta la prueba que la refuta: en los últimos 5 años (2001-2005) la pobreza en el Perú se ha reducido de 54% a 50%, y la extrema pobreza de 24% a 18%; por ello, de las 25 regiones sólo 4 no han reducido su nivel de pobreza. Un ejemplo similar –de relación entre crecimiento y reducción de la pobreza- se dio en los 90’s, cuando gracias a las reformas la pobreza se redujo de 55% (1991) a 42% (1998), empero, el retroceso en la liberalización de la economía y de la profundización de las reformas revirtieron la situación. Si el crecimiento económico (26.7% del 91 al 98 y 23.5% del 00 al 05) no es la variable imputable, ¿cual es? Los socialistas locales, amparados en el discurso paporreteado y sin evidencia alguna, falsifican la realidad, mintiendo descaradamente. Atribuyen, así mismo, calificaciones inexistentes a fin de sustentar –a costa del engaño- su posición dogmática: que las empresas mineras no pagan sus impuestos (desmentido por la SUNAT), que el modelo aplicado es neoliberal (¿Cuándo el aumento de impuestos, de restricciones comerciales, de altísima emisión primaria, han sido propuestas liberales?), que la apertura comercial empobrece (contradicen al menos 200 años de evidencia global), entre otros.
La segunda premisa, aquella de la búsqueda de la equidad, es justamente el motivo por el cual existen –aún- más de 50% de pobres en el Perú: en lugar de buscar que cada uno mejora su situación relativa respecto a su situación anterior, exigen que ella mejore en relación a otros. ¿Porqué el que yo mejore mis ingresos en 15% es perjudicial si pepito o jaimito la mejora en 25%, 35% o 1’000,000%? Esa es la clave del problema: los socialistas, basados en la envidia –como bien aclara Helmut Shoeck en su tratado sobre dicho perfil psicológico- buscan la equidad, la igualdad, y mienten deliberadamente haciéndoles creer -a quienes más necesitan de soluciones- la idea absurda que el estado solucionará los problemas, culpando adicionalmente al empresario de su condición. Tanto han logrado ganar la mente de los peruanos que el 67% de los mismos cree que los ricos son gente explotadora, mientras sólo el 10% piensa que la razón de dicha riqueza es fruto de un mayor esfuerzo y trabajo. Igualmente, el 38% de los peruanos cree que su bienestar depende en mayor o menor medida del estado, ¡cuando es el estado –como bien explica el economista francés Bastiat- quien vive de ellos!
Al final, en la elección del domingo ganó el socialismo y la izquierda, y con ello la mentalidad intervencionista y estatista que nos ha gobernado los –casi- últimos 60 años. Desde Odría, el ingreso del militarismo, populismo, comunismo, nacionalismo y las diversas formas de “izquierdismo” (salvo, tal vez, los primeros 3 o 4 años a comienzos de la década del 90 y los últimos 4 años a medias) han terminado por convertir al peruano en un pobre sin esperanza, sin ilusión y sin interés. Por ello, el 62% de los peruanos ni conocen y ni les interesa la democracia.
El nacionalismo y el populismo al que nos enfrentamos son caretas de la izquierda que nos ha gobernado: en el BCR, en Petro-Perú, en el Banco de la Nación, y diversas otras instituciones plagadas de intervencionistas y burócratas. Ganó entonces la mentira, y nuestro futuro será –una vez más- una fantasía.

