PPK Tiene Razón…
Hace pocos días, en una radio local, nuestro premier -con sagacidad- sostuvo que los peruanos lamentablemente no hemos superado aún la discusión sobre qué debemos hacer para lograr crecimiento y desarrollo. PPK tiene razón. Y muestra de ello es que en los planes de gobierno presentados por los principales partidos políticos encontramos aún la receta de los 70s y 80s, desgatadas con las populares vueltas a los controles de precios, los no-pagos de deuda extranjera, y similares propuestas propias de una economía socialista que aún no entiende el nexo de éstas con la pobreza.
Los socialistas peruanos sostienen con desenfado -pero sin el menor fundamento- que la apertura económica de los 90s es la causa del 51% de pobreza existente en nuestra realidad. Felizmente para quienes no estamos idos, es fácil probar que nada es más lejano de la realidad. La evidencia mundial, para neutralizar el efecto de variables múltiples, nos indica que la relación real es entre apertura económica y desarrollo; ello -evidentemente- reduce a su vez la pobreza. Ojo, no reduce la diferencia entre lo que ganan los más ricos y los más pobres, pero la pregunta entonces sería ¿deseamos que todos tengan lo mismo, o que todos vivan mejor de lo que vivían antes? Traducida al dixit económico: ¿equidad o mejora en la calidad de vida? El primero es el fin del socialismo, el segundo es el fin del capitalismo.
La primera prueba, ofrecida líneas arriba, es que en el Perú de 1961 -en los inicios del primer gobierno de Belaunde, cuando se ingresa a una etapa de orientaciones afines al socialismo-, la pobreza bordeaba el 22.7%. Es decir, son al menos 45 años de políticas demagógicas y populistas con claro lineamiento socialista -mayor estatismo, mayor intervencionismo, menor apertura comercial, mayor arbitrariedad fiscal, et al- los cuales han ocasionado, como consecuencia, mayor pobreza y subdesarrollo.
Cuando escuchamos entonces a diversos actores políticos referirse al mal llamado modelo “neoliberal” -el cual debería llamarse simplemente liberalismo o capitalismo- como el causante de la pobreza actual, es menester de una persona sensata recordar lo siguiente: el libre mercado y los postulados del liberalismo han traído consigo crecimiento, bienestar y desarrollo donde han sido aplicados. Veamos como segunda prueba la evidencia empírica mundial: si analizamos el índice de libertad económica , encontraremos un listado de países que van desde mayor grado de libertad económica -Hong Kong, Singapur, y Nueva Zelanda, entre otros- hasta los menos libres, económicamente hablando -Myanmar, Zimbabwe y Venezuela. Si dicho listado lo partimos en quintiles , encontraremos un quintil superior -donde se ubican los 30 países más libres- y un quintil inferior -donde se encuentran los 30 países menos libres.
Conozcamos las diferencias cuantitativas y cualitativas de ambos grupos: en cuanto a libertad económica, el primer quintil tiene un promedio de 7.7 puntos en el índice, mientras el quintil inferior tiene 5.2. Aunque dicha diferencia parezca superficial, los efectos de la misma son devastadores en la realidad. El quintil superior tiene -en promedio- un ingreso per cápita 23.6 veces el promedio de ingreso per cápita del quintil inferior. La Inversión Extranjera Directa (IED) del quintil superior es 7.23 veces aquella encontrada en el quintil inferior; así mismo, la percepción de riesgo promedio es 33% mayor en el quintil inferior frente al quintil superior, demostrando que los agentes entienden los problemas a futuro relacionados a dichas políticas.
La inflación promedio del quintil superior es 2.5, cuando la misma en el quintil inferior es 8.1; el crecimiento poblacional del quintil superior es 0.5, el del quintil inferior es 1.9. Consecuentemente, la expectativa de vida en los primeros es 77.3 años, cuando en los segundos es 54.3. La mortalidad infantil en el quintil superior es 7.3 por 1000 nacimientos, en el quintil inferior es 80.
De igual manera, en el primer quintil existen 1138 teléfonos fijos por cada 1000 habitantes, en el quintil inferior sólo 106; algo muy similar al acceso a Internet, donde encontramos 370 conexiones por cada 1000 habitantes en el quintil superior frente a sólo 19 en el quintil inferior.
Es decir, las diferencias son claras y monumentales, tanto en términos de índices económicos convencionales como en indicadores de calidad de vida. Es innegable que la realidad ha sido -en este tema- afectada y distorsionada. Esto, tanto como las vidas y posibilidades de aquellas personas que sufren los gobiernos totalitarios, arbitrarios, y corruptos que rigen hoy en la región. Ãrea donde la libertad es mucho más deprimida de lo que normalmente se acepta y dónde resulta políticamente correcto justificar el status quo con vocablos románticos -equidad y justicia social-, pero que en el fondo descubre un ambiente de miseria, hegemonía ideológica y clientelismo político.

