¡Qué tal Farsa!
La revisión de los convenios de estabilidad -tributaria y administrativa- se ubica hoy en el centro de la campaña electoral. Nuestro pueblo, generoso y confiado por enésima vez, se ha creído el rollo de que quienes invirtieron bajo estos acuerdos no pagan impuestos o que éstos se cerraron siempre por lo bajo. La verdad se ubica muy lejos.
Recordemos: estos convenios se ofertaron cuando la palabra tributaria del Perú espantaba. Más allá de las exoneraciones y perforaciones tributarias en boga, se buscó paliar este severo déficit de credibilidad comprometiéndonos a mantener escenarios predecibles.
Claro está, estos acuerdos se redactaron a prueba de demagogos. Quebrarlos o incumplirlos -como ofrecen algunos hoy- resulta un pésimo negocio. Poses de lado, tendremos que otorgarle mucho mayores beneficios a quienes “acepten voluntariamente” revisar sus acuerdos o sufran una arbitraria expropiación. Esto sin tomar en cuenta su impacto negativo sobre el repelente clima inversor peruano de estos tiempos.

